La Organización Mundial de la Salud (en adelante OMS) considera primordial la promoción de la salud mental en la adolescencia, teniendo en cuenta los datos que apuntan al suicidio como la tercera causa de muerte y a la depresión como la primera causa de enfermedad entre los adolescentes.

Una adecuada salud mental conlleva, entre otras medidas tener precios reducidos y asequibles a los recursos para que el propio adolescente acuda a ellos sin cita previa, o sin la necesidad del consentimiento paterno, involucrarse de manera activa en la planificación sanitaria y en las decisiones sobre su propio cuidado…

Si tienes un hijo adolescente, sigue las siguientes sugerencias que te comentamos a continuación:

  1. Alfabetiza a tu hijo sobre su propia salud. Fomentar un conocimiento adecuado, conocer qué promueve y qué dificulta una adecuada salud, saber dónde y cuándo acceder a los servicios de salud, incrementa la motivación del adolescente e impulsa acciones favoreciendo su autocuidado.
  2. Acompaña a tu hijo en sus dificultades. Aunque en ocasiones los adolescentes reclaman su propia intimidad, la evidencia implica que sin el apoyo de tutores, los programas de salud para adolescentes no tienen éxito. Desarrollar estrategias promotoras de salud junto con tu hijo y los servicios de salud mejora sus factores de protección y disminuye los factores de riesgo.
  3. Acude a los servicios adecuados. La OMS alerta que una atención integral es la clave para una atención general de calidad. Un paquete de servicios que incluye información, asesoramiento, tratamiento, diagnóstico y atención que cumple las necesidades de los adolescentes. Señala además que en ocasiones los centros de salud tienen una orientación clínica y en ocasiones se pasan por alto las intervenciones preventivas necesarias para la salud.
  4. Asegúrate de que los profesionales tienen los conocimientos y competencias técnicas adecuadas. Las actitudes, conocimientos y habilidades de los profesionales son el núcleo de unos servicios de calidad.
  5. Pide instalaciones adecuadas. Dado que el proceso de atención puede llegar a ser confuso e incluso abrumador para tu hijo, el entorno físico del centro (limpieza, las características arquitectónicas que permiten privacidad y confidencialidad, un horario de atención fuera del horario escolar, minimizar las listas de espera…) es una característica muy valorada por los jóvenes.
  6. Fomenta los servicios equitativos y no discriminativos. Independientemente de su nivel socioeconómico, edad, sexo, estado civil, nivel educativo, origen étnico, orientación sexual u otras características, el centro de salud al que acuda tu hijo tiene que ofrecer servicios de calidad a todos los adolescentes.
  7. Mejorar los datos y la calidad de los servicios. El centro de salud recopila, analiza y utiliza datos relativos al uso de los servicios y a la calidad de la atención, desglosados ​​por edad y sexo, para apoyar la mejora de la calidad. Anímate e involucra a tu hijo a transmitir sus opiniones sobre los servicios y calidad de la atención, para poder mejorar en su cuidado.

Su participación es importante. Es importante Implicar a los adolescentes en la planificación, seguimiento y la evaluación de las decisiones que afectan a su vida, dado que ellos conocen mejor sus necesidades, y poseen la capacidad de identificar enfoques y soluciones para adaptar la atención sanitaria a sus circunstancias personales.