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Art. 1- Mindfulness

¿Qué es mindfulness? Introducción, beneficios

ORÍGENES

El Mindfulness o Atención Plena,  se está integrando en la Medicina y Psicología Occidental desde los últimos 30 años. Sin embargo, es una práctica muy antigua que se origina hace más de 2.500 años y constituye la esencia fundamental de las prácticas meditativas budistas.

¿QUÉ ES?

Se puede decir que se trata de mantener una presencia atenta y con conciencia en el momento presente, observando con aceptación y sin juzgar,  los estímulos que surgen en esta observación, es decir, sin aplicar  expectativas o creencias sobre esas emociones o pensamientos,  liberándolos, sin apegarnos a ellos, desde la  bondad y la compasión;

“Prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”. Definición de Jon Kabat Zinn”

Desde un punto de vista científico, puede definirse como un estado en el que el practicante es capaz de mantener la atención centrada en un objeto por un periodo de tiempo teóricamente ilimitado (Lutz, Dunne y Davidson, 2007).  Se trata de una  capacidad humana universal  y básica, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento (Simon, 2007). A esto se lo conoce también como la práctica de la autoconciencia, que no es otra cosa que ser conscientes de lo que estamos haciendo, pensando o sintiendo.

Mindfulness, por tanto, es una práctica que  todos hemos podido experimentar en numerosas ocasiones. Pero habitualmente, no nos encontramos en este estado, sino en un estado en el que nuestra mente vaga sin orientación alguna, saltando de unas imágenes a otras, de unos a otros pensamientos (Simón, 2006).   A este fenómeno también se le conoce con el nombre de “piloto automático” y, a corto plazo permite ampliar la memoria activa creando hábitos.  El psicólogo Daniel Simons  ha realizado numerosos experimentos sobre la atención automática. Es sabido que este hábito consume una pequeña parte de la capacidad mental (y una proporción todavía más pequeña de conciencia); pero tan sólo  siendo plenamente conscientes, se puede tener un mayor control del piloto automático y recurrir a él cuando sea necesario,  sin ser absorbidos por él.
Aunque el funcionamiento automático es útil en muchas actividades, no lo es cuando supone pasar por alto información relevante para los propios fines.

La conciencia plena (mindfulness) supone lo contrario a la falta de conciencia (mindlessness). El funcionamiento mental normal implica siempre un grado de atención y conciencia. Pero la conciencia plena, va más allá, porque se refiere a una mejora tanto de la atención como de la conciencia.

JON KABAT-ZINN

El principal difusor del entrenamiento atencional  en mindfulness es el Dr. Jon Kabat- Zinn, que desarrolló el programa de reducción al estrés basado en mindfulness (MBSR) en el Center for Mindfulness de la Universidad de Massachussets.

En la actualidad también existen otras diversas técnicas terapéuticas surgidas en la psicología occidental, en las que mindfulness juega un papel destacado, como la terapia cognitiva basada en mindfulness (MBCT: Segal, Williams, Teasdale, 2002); la terapia de aceptación y compromiso (ACT: Hayes, Strosahl y Houts, 2005) y la terapia conductual dialéctica (DBT: Linehan, 1993; García Palacios, 2006), utilizada en el tratamiento del trastorno límite de personalidad.

ELEMENTOS MINDFULNESS

A pesar de que existen diferentes formas de practicar meditación, hay cierto consenso  en distinguir dos elementos fundamentales en mindfulness (Bishop y cols. 2004).

El primer componente es el de la autorregulación de la atención. Su objetivo principal es el mantenimiento y re-dirección de la atención, implicando además la conducta de selección de estímulos concretos. Así, se incrementa el reconocimiento de los eventos mentales en el momento presente.

El segundo componente se refiere a la orientación hacia la experiencia, es decir, la actitud con la que se aborda la práctica de esa autorregulación de la atención. La relación que se establece  hacia las propias experiencias del momento presente desde esta practica,  se caracteriza por una actitud de  curiosidad, apertura y aceptación.

BENEFICIOS

Se ha demostrado en multitud de investigaciones que la mayoría de las personas que realizan el entrenamiento en mindfulness, reportan una disminución de los síntomas físicos y psicológicos asociados al estrés, una mayor habilidad para autorregularsemenor ansiedad y depresión, mayor habilidad para afrontar más acertadamente situaciones de estrés a corto y largo plazo, y mejora la sensación subjetiva de bienestar.

Como recogen Mark Williams y Danny Penman en su libro “Mindfulness, guía práctica para encontrar la paz en un mundo frenético”: la ansiedad, depresión e irritabilidad se reducen con la práctica regular de la meditación. Además, mejora la memoria, los tiempos de reacción se agilizan y la energía mental y física aumenta. Estos autores también recogen en su libro  que las personas que meditan habitualmente disfrutan de unas relaciones de mayor calidad y más satisfactorias.

Otros estudios demuestran que la meditación reduce los indicadores clave de estrés crónico incluyendo la hipertensión, y resulta eficaz en la reducción del impacto de enfermedades como el dolor crónico y el cáncer, incluso puede ayudar a reducir la dependencia de las drogas y el alcohol.

CONCLUSIONES

Podemos concluir que Mindfulness se presenta a la Psicología Clínica como una alternativa terapéutica, como una nueva técnica de intervención o método clínico, o como una filosofía de intervención  e incluso de vida. Los estudios confirman que la Atención Plena es el elemento básico en la psicoterapia de irregularidades psíquicas (Heidenreich & Michalak 2006; Kabat-ZInn 2009, 2010).  La mayoría de las terapias cognitivas clásicas y las terapias cognitivo-conductuales tradicionales tienen como objetivo de intervención el cambio,  el control, la eliminación, la sustitución, etc. de los pensamientos negativos por otros más deseables.  Sin embargo, diferentes investigaciones han demostrado que tales intentos de control pueden llegar a incrementar la intensidad, la frecuencia, la duración, e incluso la accesibilidad a la estimulación no deseada (e.g., Cioffi y Holloway, 1993; Gross y Levenson, 1993, 1997; Gutiérrez, Luciano, Rodríguez y Fink, 2004; Webner y erber, 1992).  En el contexto del mindfulness, no se trata de evitar los eventos desagradables, sino de  desarrollar un repertorio especial, más flexible y útil, para relacionarnos con los eventos desagradables. Se trata de aprender a estar-y ser- con nosotros mismos de un modo diferente, de una manera auténtica, genuina y profunda. (Mañas, I.)

2017-07-10T09:34:34+00:00