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Autolesiones IV

Autolesiones y redes sociales, ¿amigas o enemigas?

 

 

En esta ocasión en Fundipp queremos seguir ahondando en un tema tabú en nuestra sociedad, pero un tema que está, que existe, que es una realidad que empieza a ahogarnos y de la que no se quiere hablar, por miedo quizás a su propia gravedad… las autolesiones y su difusión con efectos negativos en redes sociales.

Aterroriza pensar que al escribir en Googleautolesiones” o “como autolesionarse…” el buscador nos complementa con frases como “sin que se den cuenta”, no hay que ir muy hacia abajo o hacer una búsqueda concienzuda para verse dentro de un foro donde te recomiendan maquillaje para tapar tus heridas, comentarios de jóvenes de entre 10 y 13 años que hablan de la autolesión como una práctica habitual, incluso comentarios dañinos e insultantes que te animan a ir a un paso más allá.

Las redes sociales más gráficas como Instagram o Tumblr son fuente de inspiración para los adolescentes que caen en las redes de la autolesión, pero que podrían convertirse en fuente de ayuda para salir de ese pozo.

Diferentes estudios reflejan que  cada vez son más los adolescentes que se autolesionen o inflingen dolor, uno de cada 6 adolescentes se ha herido a sí mismo de forma deliberada.

Las personas, los jóvenes, que se autolesionen lo hacen porque tienen un malestar psíquico, algo no está bien y se autoinflingen heridas buscando que pare ese “dolor” que les atormenta, su discurso bien podría ser “prefiero un dolor físico a uno emocional”; puede ser utilizado para llamar la atención, no la de sus padres, pero sí la de sus iguales, por eso utiliza las redes sociales, quien lo usa no conoce otra forma; por otro lado, puede suponer una forma de autocastigo; incluso hay quien lo realiza para sobrepasar sus límites, generar adrenalina.

Es la salida por la que optan quienes sufren mas emocionalmente y no tienen capacidad para gestionar de un modo correcto sus emociones, pero esto es algo que se puede aprender. De ahí la importancia de su detección prematura.

Internet y las redes sociales están sirviendo para que esas personas puedan encontrar una comunidad en la que se les ayude a atravesar este síndrome, superarlo o por el contrario, animarlas a continuar autolesionándose, cabe decir que los más jóvenes y vulnerables normalmente optan por el camino más negativo. La importancia que tienen las redes sociales radica en el importante rol que juegan en su vida diaria, porque la autoimagen entre los adolescentes es muy importante.

Un estudio de la Universidad alemana de Ulm nos acerca a como se refleja este campo, concretamente, en la red de Instagram. Han analizado 32.000 imágenes y los comentarios que estos generaron bajo el hastag “selfharm” es decir, “autolesión” en el periodo del mes de abril de 2016. Paul Plener y Rebecca Brown formaron parte de este estudio, ambos trabajan en la Clínica de Psiquiatría y Psicoterapia para niños y jóvenes.

Buscaron diferenciar entre el tipo y el grado de gravedad de las autolesiones,  también registraron tanto el género como la edad de quienes subían estas imágenes a la red bajo los hastags, que una vez traducidos, serían “cortes” “hoja de afeitar” “autolesión“. También se analizó el tipo de comentarios que esas imágenes generaban entre la comunidad.

Las conclusiones más destacadas al finalizar el estudio señalaron que:

  • La mayoría de las heridas mostradas o fotografiadas eran de gravedad leve o moderada.
  • Los comentarios que estas imágenes generaban eran en su principalmente de empatía, compasivos, apoyo y raramente tenían un carácter insultante o agresivo.
  • A su vez, las imágenes con heridas más graves generaban mayor número de comentarios.
  • La mayoría de imágenes eran subidas a la red por la tarde y los domingos. También se registró un pico alto a primera hora de la mañana.

Otro de los puntos que trató el estudio se refirió al contagio social, se buscaron indicadores que analizaran el efecto imitador por su destacado papel cuando se refiere a las relaciones que se establecen entre los más jóvenes con comportamientos autolesivos.

El estudio no consiguió probar que se diera un contagio social, aunque los investigadores si detectaron indicadores de efectos sociales amplificadores en redes sociales en el caso de lesiones graves y en las relaciones de los usuarios.
Psiquiatras y psicoterapeutas están muy  interesados en ver como las redes sociales pueden amplificar este tipo de comportamientos y a su vez el papel preventivo que también podría ejercer.

Este tipo de estudios sirven para hacer entender a los canales que proveen este tipo de servicios de redes sociales la importancia y responsabilidad que tiene para poder contrarrestar  estos problemas o justamente lo contrario.

Algunos redes sociales trabajan con algoritmos que hagan saltar pop ups o banner que te redireccionen a páginas de ayuda, pero es el usuario quien finalmente decide. Los blogs que te indican cómo autolesionarse, cómo ocultarlo, que te dan ideas para ello…  no están prohibidos. Hacer apología de la autolesión no es delito. Y cualquier niño o niña, hoy por hoy, conoce como crear uno y como difundirlo con menor o mayor éxito. Ahora bien, si se puede denunciar al proveedor del servicio de alojamiento del blog para que este lo cierre, al menos un tiempo.

Entidades nacionales como la Fundación ANAR alertan de como aumentan las cifras relacionadas con adolescentes que se autolesionan, y páginas como autolesion.com que ofrecen guías de autoayuda a personas que se autolesionan son claves para marcar la diferencia entre: “aprendo a autolesionarme” o “busco ayuda”, un solo clic nos lleva a un sitio u otro.

De ahí, que en Fundipp insistamos en la necesidad de dar a conocer este tema para que la comunidad, los padres, profesores, monitores, profesionales sean capaces de ver cuando un adolescente se autolesiona, entender por qué lo hace, para así poder ofrecerle ayuda, una salida a una gestión emocional que no se está realizando bien.

2017-07-24T17:06:35+00:00