Hoy 21 de junio, y coincidiendo con el inicio del verano, se celebra, desde hace ya 37 años, el Dia Europeo de la Música.

Con motivo de este acontecimiento,se ha preparado este articulo que hace un repaso general de la música en el campo de la salud. Incidiendo principalmente en la salud mental.

Articulo elaborado por: Rebeca Magdaleno Herrero (Psicologa)
Voluntaria de FUNDIPP

La música ha estado en nuestra vida desde el origen de la historia de diferentes maneras; el hombre primitivo consideraba que era un medio de comunicación con sus dioses. Los egipcios usaban la música como un método para mejorar la fertilidad de la mujer o los cristianos la utilizaban de forma curativa. Pero no fue hasta la época de los griegos que se empezó a considerar la música de una forma más lógica a la prevención y curación de enfermedades e incluso, Platón; la recomendaba para el tratamiento de terrores y fobias.

En el S. XVIII se desarrolló los efectos de la música considerándola como calmante, incitante y armonizante para el organismo y en el S. XX se utilizaba para curar enfermedades mentales de la mano del psiquiatra francés  J. Esquirol, mientras que R. Tissot contraindicaba su utilización en casos de epilepsia.El precursor de lo que hoy en día se conoce como musicoterapia era Emile J. Dalcroze considerando que la persona puede ser educada por el impulso de la música, impulsando la Terapia Educativa Rítmica.  En 1950 se fundó la Asociación Nacional de Terapia Musical en EE.UU derivada de la experiencia recogida durante la Primera Guerra Mundial, donde en los hospitales de veteranos se contrataban a músicos como ayuda terapéutica.(Altraforma, 2005)

¿Pero qué es la musicoterapia?.

La musicoterapia es una intervención que se puede realizar en múltiples ámbitos como puede ser sanitario; educacional; forense, empresarial…. dirigido por un profesional que busca mejorar la calidad de vida y la salud de los participantes, así como generar bienestar emocional, social, intelectual o comunicativo. La musicoterapia se puede realizar tanto individual como en grupo de forma familiar o en comunidad pero siempre acorde al contexto sociocultural y político actual (WFMT, 2011).

Dentro del campo de la salud mental se encuentran evidencias para múltiples problemas como depresión, ansiedad, esquizofrenia, abuso de sustancias, trastorno de la conducta alimentaria, trastorno del espectro autista, cuidado paliativos, demencia, dolor crónico, daño cerebral adquirido.

Independientemente del problema del participante entre los efectos beneficiosos de forma general conocemos:

  • Mejora de la identificación y expresión vivencial, libre de juicios.
  • Desarrollar la escucha activa, fomentando una interacción entre los participantes sin conflicto, respetando y aceptando el punto de vista del otro, prestando atención a dichas opiniones logrando desarrollar un diálogo fluido.
  • Sentirse perteneciente al grupo e involucrado en la tarea, llegando a desarrollar un espacio de confianza donde cada persona se pueda expresar y haciendo críticas constructivas.
  • Mejora de las relaciones sociales.
  • Desarrollo de empatía.
  • Construcción de una autovaloración personal positiva.
  • Manejo emocional y la importancia de expresar los sentimientos(Chazarro, 2018).

Pero cada intervención debe ajustar sus objetivos y elementos a los problemas del grupo y sobretodo hay que tener en cuenta las preferencias musicales de los participantes para aumentar su implicación y motivación.

Como acabamos de hablar; se puede realizar la musicoterapia en el contexto sanitario dentro de la salud mental;pero también se puede utilizar como técnica pre-post quirúrgica, en citas odontológicas, pacientes con cáncer, traumatología, con problemas cardiovasculares, en postnatales, fibromialgia… Siempre teniendo en cuenta que debemos adaptarnos al problema y características del participantes.

Dentro del contexto educativo; lo utilizamos como herramienta para reducir la agresividad de los estudiantes, en el proceso educativo de niños con TDAH. O como método de inclusión del alumnado con necesidades educativas especiales.En el ámbito empresarial se utiliza sobre todo como técnica de reducción del estrés de los empleados y forma de evitar el síndrome de BurnOut; pero también se le aplican otros usos como generar una ambiente de calidez y confianza o potenciar relaciones respetuosas entre los trabajadores.

Incluso el uso de la musicoterapia se ha extendido hasta el ámbito forense realizando su intervención en delincuentes. Con respecto a este uso encontramos el libro The Clinician’s Guide to Forensic Music Therapy. Stella Compton Dickinson and Laurien Hakvoort.

Este libro nos ofrece la comparación de dos modelos para el tratamiento de delincuentes violentos a través de la musicoterapia. Por un lado tenemos el modelo de Stella ComptonDickinson y su Grupo de Terapia de Música Analítico Cognitiva (G-CAMT.), el cual se compone de la integración de musicoterapia con la Terapia Cognitivo-Analítica (CAT.) y por otro lado, tenemos el modelo de LaurienHakvoort para la Gestión de la Ira de Musicoterapia (MTAM.), con un enfoque de Terapia Cognitivo-Conductual (CBT). El libro nos ayuda a elegir que tipo de modelo debemos utilizar dependiendo de las características que presente el paciente. Además explica (cap. 4) cómo se debe aplicar el tratamiento en una variedad de entornos forenses (Compton Dickinson & Hakvoort. 2018).

El G-CAMT. deriva de la Psicoterapia Psicoanalítica donde se dan unas pautas al terapeuta para guiar al grupo del principio al fin de las improvisaciones. Al ser el CAT. (Terapia cognitivo-analítica) un tratamiento efectivo de tiempo limitado le hace situarse al G-CAMT. de ComptonDickinson en ese mismo contexto, puesto que su origen deriva de el. Este modelo se muestra rentable puesto que la evaluación del progreso del paciente indica una reducción en la duración en el tratamiento hospitalario. ComptonDickinson da unas pautas al terapeuta para guiar la grupo del principio al fin de las improvisaciones, como es por ejemplo dar a elegir a los usuarios de 3 a 5 notas para que suene armónico y no caótico. Además este modelo incluye comentarios sobre las diferencias de impacto que tiene la crianza generacional en el apego. Al tratarse de un modelo de corriente cognitivo-analítica hay conceptos inherentes que deben ser explicados para lograr la comprensión del lector (cap. 2).

Mientras que el MTAM de Hakvoort deriva de la terapia Cognitivo-Conductual y ofrece técnicas para desarrollar habilidades de afrontamiento dentro de situaciones musicales. Estas técnicas son directivas y nos enseñan como utilizar la música para desencadenar reacciones, reforzar positivamente, ensayar habilidades aprendidas y modificar limitaciones del usuario. Dentro de este modelo nos advierten que las habilidades aprendidas en situaciones musicales no serán transferidas a la vida cotidiana o a la reducción de factores de riesgo y que por ello incluyen tareas después de cada sesión. El MTAM también es utilizado en discapacidades leves de aprendizaje y crea estructuras musicales que se podrían utilizar en hospitales, metiendo en la cuarta sesión MACT (Thaut y Gardiner, 2014) que son ejercicios de entrenamiento de control de la atención a través de la música para conocer la capacidad del paciente de prestar atención.

Por otro lado, Hakvoort nos muestra sus hallazgos sobre el impacto del género del terapeuta trabajando con delincuentes masculinos con trastorno de personalidad. La terapeuta femenina tendrá mayor poder de regular el comportamiento agresivo, impotencia o humillación sobre temas masculinos, mientras que los terapeutas masculinos son más fácilmente aceptados para vincularse con ellos.

A pesar de estas diferencias, ambos modelos tienen en común querer provocar un cambio de comportamiento, cognitivo y de relaciones de la persona delictiva con los demás y utilizan la interpretación musical como medio para elaborar dicho cambio.

El libro es sencillo y accesible para el clínico, pero como hemos dicho anteriormente con un alto grado de detalle psicoanalítico que puede abrumar a aquel lector que no tenga una formación específica en trabajo psicodinámico por lo que puede necesitar complementar con lectura adicional.

Busca atraer a más profesionales que solo a los terapeutas de la música y quiere ir mas allá´ de implementar ambos modelos de tratamiento. Dichos modelos muestran en profundidad y de manera adecuada para el campo de la salud mental forense el material teórico y la intervención clínica para los terapeutas. Informan de los límites y requisitos básicos necesarios para trabajar en este campo así como la dirección que se debe tomar. También los autores advierten sobre el potencial del trabajo para ‘traumatizar a un terapeuta musical que no está suficientemente apoyado y preparado’ (pág. 19) y aconsejan tener la capacidad de crear un ambiente musical contenido ya que surgen intensas respuestas emocionales y conocer las teorías de apego, ya que muchas veces esto es el origen del trabajo de la terapia de música en el ámbito forense. En el capítulo 1 describe que la musicoterapia es una disciplina efectiva como componente del tratamiento estándar y de forma aceptable. Describe el papel del musicoterapeuta, su función, los efectos de la música en el aquí y ahora, así como las técnicas que se utilizan.

En este campo de trabajo con delincuentes en los que se busca reducir el riesgo y la reincidencia, el terapeuta espera una garantía de que vale la pena el tratamiento. Por ellos los autores señalan que las terapias manualizadas serán las que mejores resultados obtendrán además de que realizar un marco de la terapia facilita dicho proceso. Esto es debido a que la estructura le da al usuario una seguridad y le facilita contener su ansiedad al estar acostumbrado a tener unos limites estrictos en su vida.

La terapia debe de ser con alto nivel de colaboración en el que el usuario participe de forma activa y con un ambiente de confianza donde se asumen que los problemas ocurren entre las personas y no dentro del usuario. Esta base podría servir de ayuda no solo con usuarios delictivos sino también con diagnósticos de esquizofrenia o de personalidad. También ayuda a comprender el uso de técnicas de mindfulness en la musicoterapia con el fin de guiar a regular emociones y aprender a tolerar la angustia. Además el libro contiene la escala básica de empatía para medir empatía y comprensión emocional.

Al igual que el libro nos ayuda a elegir que modelo seguir y cómo se debe realizar el tratamiento y las funciones del terapeuta, también nos habla sobre la eficacia de dicha intervención tratando sobre consideraciones y resultados obtenidos (capítulo 6), muestra recopilación de estudios de caso completados e informes de terapia que demuestran como se puede enriquecer el trabajo del clínico (capítulo 7) y una reflexión sobre la utilización de la música en el entorno forense.

Por tanto, este libro es una contribución importante a la literatura de musicoterapia y es necesario realizar trabajos dentro de este campo para considerar a la musicoterapia como un tratamiento estándar. Nos brinda la oportunidad de conocer más profundamente el trabajo del musicoterapeuta y sobre todo su función en contextos más atípicos como es el ámbito forense.

Bibliografía

Altraforma. (2005). lamusicoterapia. Obtenido de http://www.lamusicoterapia.com

Chazarro, G. V. (2018). Musicoterapia en salud mental.Santiago de Chile.

Compton Dickinson, S., & Hakvoort, L. (2018). The Clinician’s Guide to Forensic Music Therapy. British Journal of Music Therapy, Vol. 32 (2) 111-120.

WFMT, F. M. (2011). Federación Española de Asociaciones de Musicoterapia. Obtenido de http://feamt.es/que-es-la-musicoterapia