se pierde en el complejo sistema sanitario

A los pacientes anoréxicos o bulímicos (el 90% mujeres) les resulta decisivo su lugar de residencia. Si viven en una región u otra su tratamiento sanitario puede ser excelente o pésimo, y por tanto sus posibilidades de curación se multiplican o decrecen. A pesar de ser la enfermedad mental con mayor índice de mortalidad (0,56% de los enfermos mueren cada año, 12 veces más que la media de jóvenes en general), las 17 comunidades han optado por soluciones asistenciales muy dispares: desde unidades específicas con psiquiatras y psicólogos al pie del cañón para sus necesidades, hasta protocolos confusos que ocasionan un peregrinaje por múltiples unidades.

“Mi hija lleva ocho años enferma y en este tiempo ha pasado por unidades de cardiología, pediatría, salud mental, medicina interna y endocrinología en siete hospitales de Jaén, Albacete, Granada y Ciudad Real. La otra opción es dejarla morir en casa, lentamente. Tienes que batallar continuamente con el propio sistema sanitario. ¿Quién protege a nuestros niños y jóvenes? ¿Cómo es posible en un Estado que promulga la igualdad en cualquier parte del territorio que unas comunidades tengan unidades especializadas y otras no?”.

 

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 “Este artículo  ha sido obtenida de la página  https://elpais.com/sociedad/2019/04/01/actualidad/1554132077_200607.html  El laberinto de la anorexia se pierde en el complejo sistema sanitario por Javier Martín-Arroyo (15-04-19)“.