Inteligencia Emocional frente al Bulling (programa TEI)

Graciela Gómez (@gracielagg82) educadora social en Fundipp reflexiona sobre la inteligencia emocional y su uso en el programa TEI, de prevención de bullying…

El concepto de  Inteligencia Emocional  ha llegado a prácticamente todos los rincones de nuestro planeta. Lo ha hecho en forma de tiras cómicas, programas educativos, juguetes que dicen contribuir al desarrollo de la infancia,  anuncios clasificados de personas que afirman buscarla en sus parejas… Incluso la UNESCO puso en marcha una iniciativa mundial en 2002 remitiendo a los ministros de educación de 140 países una declaración con los 10 principios básicos imprescindibles para poner en marcha programas de aprendizaje social y emocional.

Uno de los autores que más ha trabajado el concepto de inteligencia emocional es el psicólogo estadounidense Daniel Goleman. Este se sorprendió ante el efecto devastador que tienen los arrebatos emocionales, además fue consciente, al mismo tiempo, de que los tests de coeficiente intelectual no arrojaban excesiva luz sobre el desempeño de una persona en sus actividades académicas, profesionales o personales. Daniel Goleman ha intentado desentrañar qué factores determinan las marcadas diferencias que existen, por ejemplo, entre un trabajador “estrella” y cualquier otro ubicado en un punto medio, o entre un psicópata asocial y un líder carismático.
Su tesis defiende que, con mucha frecuencia, la diferencia radica en ese conjunto de habilidades que ha llamado “inteligencia emocional”, entre las que destacan el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo. Si bien una parte de estas habilidades pueden venir configuradas en nuestro equipaje genético, y otras tantas se moldean durante los primeros años de vida.  La evidencia respaldada por abundantes investigaciones demuestra que las habilidades emocionales son susceptibles de aprenderse y perfeccionarse a lo largo de la vida, si se utilizan los métodos adecuados. En su conocido libro “Inteligencia Emocional”, publicado en 1995, Goleman desarrolla los siguientes fundamentos y principios de la inteligencia emocional:

  1. Conocer las propias emociones. El primer paso y más importante de la inteligencia emocional es ser capaz de identificar o tener conciencia de las propias emociones. La persona que falla en este aspecto queda a merced de unas emociones incontroladas, cuya consecuencia más probable es la provocación de muchos conflictos y situaciones negativas.
  2. Manejar las emociones. Una vez identificadas las emociones, las personas deben tomar conciencia de las mismas con el objeto de manejar hábilmente esos sentimientos, filtrándolos, suavizándolos si es necesario, y reconduciéndolos por la senda adecuada.
  3. Motivarse a sí mismo. La orientación de las emociones hacia el logro de objetivos contribuye a aumentar la eficacia de las motivaciones. Por ello, emoción y motivación son dos sentimientos que están íntimamente relacionados y pueden retroalimentarse.
  4. Reconocer las emociones de los demás. La empatía debe centralizar las relaciones con los demás. Las personas empáticas tienen una gran habilidad para sintonizar con el resto de personas, captando sus señales, aunque sean sutiles, para averiguar y hasta adelantarse a sus necesidades y anhelos.
  5. Establecer relaciones. La competencia y las habilidades sociales constituyen la base para interactuar de forma asertiva con los demás, expresando nuestras ideas y puntos de vista sin molestar a los otros.

El  PROGRAMA TEI, del que es autor Andrés González Bellido es  un programa de convivencia institucional que implica a toda la comunidad educativa, se orienta a  mejorar la integración escolar y trabajar por una escuela inclusiva y no violenta, fomentando que las relaciones entre iguales sean  más satisfactorias, dirigido a la mejora o modificación del clima  y la cultura del centro respecto a la convivencia, conflicto y violencia (física, emocional o psicológica).
Se basa en la  tutorización emocional entre iguales donde el respeto, la empatía y el compromiso son los pilares básicos de su desarrollo en los centros educativos:

  • En secundaria:Los alumnos de 3º son tutores emocionales de los de 1º
  • En primaria:Los alumnos de 5º son tutores emocionales de los de 3º
  • En infantil: Los alumnos de 5 años son tutores emocionales de los de 3 años.

Los centros que aplican el programa están integrados en la RED DE CENTROS TEI TOLERANCIA CERO,  comparten y desarrollan iniciativas, materiales y buenas prácticas en la prevención de la violencia y el acoso escolar.” (http://programatei.com/programa-tei/)

En conclusión, lo que quiere el Programa TEI es transferir competencias emocionales del alumnado al alumnado, al centro educativo, a la familia y al contexto social, desarrollando la empatía y la autorregulación emocional, usando para ello la presión del grupo de iguales, empoderando así al grupo y desarrollando las actividades cooperativas.
La educación emocional es imprescindible para el bienestar y desarrollo sano. Las personas somos seres emocionales, nuestras emociones dirigen nuestra conducta y tienen un papel clave en nuestros pensamientos.