y estos días me han servido para pensar sobre la naturaleza del duelo.


Pensé que me enfrentaba a un duelo difícil. Sin embargo, poco después estaba tele-planeando el verano con mi pareja, video-chateando con amigos, retomando las clases e incluso haciendo pan. ¿Acaso no la quería?


Mi madre murió el 26 de marzo, probablemente por Covid-19. Los médicos que vinieron a su casa escribieron en el certificado “insuficiencia respiratoria” y en dos días estaba enterrada o mejor dicho puesta bajo tierra, para evitar todo lo que esa palabra significa y que aquí no ha sucedido. Me fue prescrito un período de cuarentena, pues había estado con ella y también tenía síntomas, y me encerré veinte días en mi casa con la sola compañía de su gato. Dos más entre los muchos casos no contabilizados de esta epidemia.

Lo primero que pensé entonces fue que me enfrentaba a un duelo difícil. Imaginaba que estaría muy triste, sin poder abrazar a nadie (aún no lo he hecho, gato aparte), en medio de un vacío vertiginoso. Sin embargo, no ha sido así. Poco tiempo después, para mi propia estupefacción estaba tele-planeando el verano con mi pareja (vivimos en ciudades distintas), video-chateando con amigos, retomando las clases e incluso haciendo pan. Solo la pegajosa sensación de que debería estar “peor” me hacía sospechar de esta nueva normalidad y me atrapaba en un inquietante juego de espejos: todo lo que hacía en el día a día parecía falso respecto de una verdad desconocida o inconsciente. ¿Acaso no la quería?.

Si para algo, estos días me han servido para pensar un poco sobre la naturaleza del duelo. Y quiero contar aquí estas reflexiones con la esperanza de que puedan resultar útiles a quien se encuentre ahora en una situación similar. Como tantas veces ocurre en la vida, aprendemos lo que ya sabíamos. Por ejemplo que el duelo es un proceso grupal, no individual. Sociológico, antes que psicológico. En casos como el mío, la tribu doliente se reúne en torno al muerto y realiza lo que Durkheim (Las formas elementales de la vida religiosa, 1912) llamó “rito piacular”: una ceremonia en la cual, a través de la manifestación pública y a menudo exagerada del sufrimiento, los miembros del grupo refuerzan sus vínculos. En tribus modernas como la nuestra, esta ceremonia gira alrededor del entierro.

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Articulo extraído de la web. https://www.eldiario.es/historiascoronavirus/duelo-anonimo_6_1021957823.html. Bajo el titulo. Mi madre murio por coronavirus  estos días me han servido para pensar sobre la naturaleza del duelo. articulo publicado por. www.eldiario.es. con fecha. 05-05-2020.