Es imprescindible la conquista permanente de distintos espacios de visibilidad para el colectivo LGTB.

Este articulo de Mercedes Navio. Es del año 2016. Pero la brillantez con la que fue escrito y la temática que aborda, lo hace tan actual que consideramos muy apropiado difundirlo de nuevo.

Decía Ortega que las ideas se tienen y en las creencias se está. Durante años el Derecho, la Psiquiatría y la Religión sostuvieron un orden ilegítimo basado en un concepto erróneo de normalidad, que promovía la exclusión y reclusión de las personas LGTB en la categoría de lo abyecto, de lo intrínsecamente desordenado, y que todavía conserva vigencia en determinados ámbitos.

Con el alma aún maltrecha por la creencia fanática y homicida de Orlando, y en plena celebración del Orgullo gay, cuya necesidad se hace más patente, no quería dejar de poner palabras a la barbarie, desde la profunda convicción como psiquiatra de que las palabras curan pero también pueden matar.

Cuando leo que se asocia metafórica o literalmente lo diabólico, el infierno, con la homosexualidad, cuando contemplo la cruzada contra el imperio gay y asisto a la calificación de la ideología de género como insidiosa y destructora de la humanidad, no puedo por menos que sorprenderme de la vigencia tiránica de la ley natural en una prolongación inaudita de la Edad Media, cuya expresión se ampara en un ejercicio de libertad religiosa.

Dicha libertad, como cualquiera otra en un Estado de derecho, tiene límites, y no es de recibo una cosmovisión excluyente que como mínimo está sirviendo de coartada a la discriminación del diferente. Ante la letra de la ley natural esculpida en piedra arrojada contra el ser humano vulnerable no es suficiente no juzgar. Allí donde hay asimetría de poder y violencia, hay víctimas y verdugos.

Continua leyendo el texto


Información extraída de la pagina. https://elpais.com/elpais/2016/07/01/opinion/1467375397_157014.html. Bajo el titulo. Orgullo gay: Personas, como yo. Articulo publicado por. www.elpais.com. con fecha 01-07-2016.