La ciencia tiene una respuesta para tus fracasos amorosos

Alguna vez habrás oído eso de “no eres tú, soy yo” como motivo de una ruptura y también eso otro de que “eres demasiado exigente” cuando te quejas de no encontrar pareja. Aunque te suenen a típicos tópicos, lo cierto es que podrían no estar tan alejados de la realidad.

Por lo general, todo el mundo desea encontrar el amor, pero a vecespodemos ser un tanto ‘pejigueros’ cuando se trata de escoger a la ‘pareja ideal’.

 Ahora la ciencia ha tratado de profundizar en el por qué de estas exigencias, que son -muchas veces- la causa de nuestras desdichas amorosas.

Solo vemos los defectos

Siempre se ha dicho que “el amor es ciego”, pero parece que antes de quedarse invidente revisa a fondo cada una de las cualidades de un potencial compañero.

Cuando conocemos a una persona nueva y tratamos de averiguar puede funcionar una relación, tendemos a fijarnos en los rasgos negativos por encima de las cualidades positivas. Y solo necesitamos una o dos características que no nos gusten para dejar de quedar con alguien.

“La mayoría, cuando conocemos a alguien vamos con cautela”, señala la directora del Instituto Iberoamericano de Sexología y codirectora del Institut de Sexología de Barcelona, Francisca Molero.

Investigadores de distintas instituciones, como la Universidad de Florida y la Universidad de Western Sydney, Universidad de Indiana, llegaron a esta conclusión tras analizar los resultados de seis estudios diferentes paradeterminar las principales “diferencias irreconciliables” y sus efecto a la hora de formar relaciones románticas.

Los principales puntos de divergencia son de lo más variados. No ser lo suficientemente atractivo, llevar un estilo de vida poco saludable, chocar en aspectos religiosos y socioeconómicos o tener objetivos distintos de vida son algunos de ellos.

Las mujeres y las personas comprometidas son, además, más sensibles en lo que respecta a estas diferencias.

Otro factor importante, añade la experta, es la edad. Porque, “a medida que nos vamos haciendo mayores vamos cambiando nuestras prioridades”.

La negatividad también pesa sobre las pareja consolidadas

Eso de no ver “el lado bueno de las cosas” no es solo un problema de los que se encuentran a la caza de una posible pareja, también es algo frecuente en parejas o matrimonios estables.

El Dr. Gottman, experto en terapia de pareja, descubrió que los efectos negativos afectan con más fuerza que los positivos en una pareja.

Y, para solucionar este tipo de problemas, no vale con intentar compensar con algo bueno cuando ya hemos cometido un error. Para que un matrimonio funcione las interacciones positivas y buenas tienen que superar a las malas en una proporción de cinco a una.

Una cuestión subjetiva

Lo que está mal para algunos, no tiene porque estarlo para otros. Es una cuestión subjetiva, asegura la experta.

“Cuando uno está mal, o piensa que las cosas le van mal, entra en una dinámica que muchas veces es como una espiral. De manera que no reconoce para nada los aspectos positivos, que están ahí y han estado siempre, y en cambio solo identifica lo negativo”, indica la sexóloga Francisca Molero.

Para solucionar este tipo de problemas, añade Molero, es bueno que “cada uno individualmente haga una especie de registro de los refuerzos positivos del otro, desde que se despiertan hasta que se acuestan, durante una semana”. En este ejercicio, registrar un simple “buenos días” puede marcar la diferencia.

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