Autoestima- Querido diario.

Cada vez que vengo a terapia me pongo pensativa.

El camino siempre es igual, pero yo no siempre he sido la misma. Ahora ha pasado el tiempo, ahora ya le he puesto nombre a lo que me pasa; tengo un trastorno ansioso-depresivo. Y las sesiones y la medicación están haciendo su trabajo.

Habitualmente venía llorando, acompañada de ojeras, capucha y ropa pijamosa. Los chorros de sudor también fueron mis compañeros durante bastante tiempo. La mirada nunca se fijaba en unos ojos.

Siete días entre sesión me parecían un mundo y a veces no los aguantaba. Escribía de manera compulsiva para salvarme. Vomitaba palabras directamente del cerebro sin procesar, que después leídas, eran un dibujo perfecto de lo que me pasaba por dentro.

También traía mis dibujos, una extensión perfecta de mis palabras.

La sala de espera siempre ha sido un mundo curioso para mi. Siempre me hace reflexionar. Aunque no siempre he podido fijarme en las personas que me rodeaban, porque al principio prefería estar metida en mi muro de ladrillo con capucha de algodón. Por aquí pasa gente variopinta. No se sabe quién es el paciente y quién el acompañante. Aunque la ayuda beneficia a todos. Hay caras. Miradas al infinito y miradas cabizbajas. Una tranquilidad a veces narcótica y a veces queriendo ocultar las preocupaciones.

Me gusta este sitio, me ha salvado. Me ha ayudado a salvarme a mi misma. Mi gratitud será eterna.

Ahora vengo de visita, casi por venir.No lo necesito.Mi medico lo sabe, yo lo sé. Pero sólo saber que vengo es mi medicina.Me cura, me alivia, me calma.

Continua leyendo el extracto del diario de Mari.


 Articulo extraido de la pagina web. https://weloversize.com/la-sala-de-espera-del-psiquiatra/. Bajo el titulo. La sala de espera del psiquiatra. Articulo publicado por. www.weloversize.com (mari). Con fecha. 30-01-2020.