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Sí, voy al psicólogo, y qué

A saber: desamor, soledades, histerias, cosas varias.

Una terapia es una montaña rusa de idas y venidas, una hostia tras otra, un caerse y levantarse y volverse a caer

 

“Yo siempre me creí un tipo duro. Un bravucón como los de antes, de los de garrota y chapela, a los que les estaba prohibido sufrir. Error. No me conocía. La terapia me puso delante del espejo, a pelo y sin anestesia, y mirarme a los adentros es una de las experiencias más tremendas que hice nunca. Pero obedecí a la señora X. Apreté los dientes. Tuve paciencia. Y hoy, alabado sea mi cerebelo, empiezo a encontrarme bien. A ratos muy bien.

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2018-02-12T21:04:59+00:00