Interesante articulo publicado en el periodico El Mundo.

Memind es una herramienta que permite el seguimiento de pacientes en tiempo real con transtorno mental. Ha ayudado ya a más de 300 profesionales de todo el mundo a monitorizar a 30.000 personas

Ellos se ocultan, el sistema, en ocasiones, les olvida. María tiene un hijo de 43 años, que sufre esquizofrenia desde los 25. Su mayor preocupación es quien cuidará de su ‘pequeño’ cuando ya no esté en este mundo. Su temor es compartido por muchos familiares, ya que el entorno cercano es el bastón en el que se apoyan los pacientes con trastornos mentales, el vagón de cola de la sanidad.

María no existe, pero su historia, sí. Con otros nombres y apellidos. Un imaginario colectivo que carga con la losa de adjetivos como incapaces de trabajar, agresivos o, simplemente, raros. Su día a día gira rodeados de estigmas.Son un grupo tabú. Afrontan una doble lucha: contra su enfermedad y contra los prejuicios de los demás. Según los expertos, lo más importante es tener monitorizada su dolencia. En este marco, aparece Memind, una herramienta ‘made in Valladolid’ que permite el seguimiento de este tipo de enfermos.

La plataforma aporta datos en tiempo real a familiares, cuidadores, investigadores y profesionales sanitarios, ofreciendo una evolución completa de los síntomas, ya que es capaz de arrojar datos de autoregistro, subjetividad y recuerdos. «Permite hacer un seguimiento con una reserva absoluta de la privacidad», explica Iván de la Calle, CEO de Memind. «No solo recoge información, también filtra los datos y hace que sean manejables para poder tomar decisiones».

Las enfermedades neuropsiquiátricas suponen «una enorme carga» de trabajo para las sociedades desarrolladas tanto en términos de sufrimiento individual y familiar como en costes económicos. Estos trastornos experimentan periodos críticos que pueden provocar alteraciones en la conducta con repercusiones sobre la integridad física, salud, familia, profesión y patrimonio de pacientes y cuidadores. «Esta situación de aumento de demanda de la sociedad y presión sobre el sistema sanitario genera una oportunidad para sistemas de teleasistencia integral, que mejoren la eficiencia de la asistencia, el empoderamiento tanto de enfermos como familiares, y permitan identificar de forma prematura los periodos de riesgo», apunta.

Memind es, en su opinión, un sistema muy flexible que ofrece la posibilidad de configurar herramientas para grupos con características homogéneas. Ahora mismo están desarrollando una técnica capaz de personalizar los instrumentosde una forma dinámica. «Su potencial de aplicaciones es muy extenso y útil, porque mejora la vida del paciente, las situaciones de riesgo, el tratamiento, reduce complicaciones, predice las urgencias psiquiátricas y nuevos episodios de la enfermedad (por ejemplo, suicidio, agresividad, recaídas)», reconoce De la Calle, quien asegura que la peculiaridad de la herramienta es el concepto de ecosistema tecnológico (disponible en web o teléfono inteligente). Además, dice que todo el desarrollo se hace de acuerdo a un comité que vela por su validez clínica, científica y ética.

La tecnología se basa en servicios web y aplicaciones móviles, las cuales utilizan intuitivos interfaces para la recogida de datos desde cualquier dispositivo, manifiesta su creador. «Todos los datos aparte de ser anonimizados, son encriptados y almacenados utilizando los más rigurosos estándares de seguridad». La novedad, según sostiene, es el enfoque ecosistema, multiplataforma y personalización de la experiencia. «Es un sistema que genera información y la administra para facilitar la toma de decisiones y la implementación de intervenciones personalizadas y orientadas a la prevención», insiste.

No son los únicos que desarrollan una herramienta de estas características debido al incremento exponencial de las aplicaciones eHealth, pero sí que son únicos en contar con una plataforma independiente, parametrizable, que personaliza la experiencia en el idioma materno del paciente, confiesa Iván de la Calle. Otro de los puntos fuertes es, a su juicio, el estricto seguimiento de las recomendaciones éticas, así como la metodología del desarrollo compatible con las normas científicas.

Memind comenzó hace tres años, actualmente se encuentran en la versión 2.1.1. Están en constante evolución, no obstante ya lo han utilizado 30.000 pacientes y más de 300 profesionales de todo el mundo. «Trabajamos con equipos de investigación de los centros mas importantes de cada país», apostilla. De cara al futuro, tienen en mente seguir participando en proyectos que se han enviado para su financiación a la convocatoria de la Unión Europea del programa Horizonte 2020. «Esto, además de la financiación, nos está permitiendo trabajar con grupos punteros en Europa e internacionalizar su uso».

Este equipo seguirá apostando por las nuevas tecnologías unidas a la salud. Sin embargo, De la Calle comenta que el sistema se puede aplicar a otros campos como el deporte, cuerpos de emergencia y seguridad. Y es que la plataforma tiene muchas ventajas. Según detalla, permite monitorizar conductas en tiempo real y el desarrollo de algoritmos para prevenir crisis y complicaciones en la evolución de la enfermedad. «Es un sistema que va a permitir conocer muchos aspectos de las enfermedades mentales que no se han podido investigar hasta ahora por no disponer de esta tecnología», considera el CEO de la empresa.

La posibilidad de identificar patrones de evolución personales en las enfermedades va a posibilitar realizar aproximaciones preventivas en lugar de terapéuticas. «La prevención siempre es mucho más eficiente que el tratamiento y la rehabilitación», asegura. Por otro lado, al personalizar los tratamientos y cuidados esperan que se reduzcan los efectos adversos de la medicación, que son una de las fuentes más importantes de morbilidad asociadas a actos médicos, y también de desviación de costes en los procesos asistenciales.

Iniciativas como la que han desarrollado ellos. Una herramienta de seguimiento del estado mental sobre el paciente y una guía para la toma de decisiones clínicas usando información del personal sanitario, pacientes, familiares y cuidadores. Por un lado, los cuidadores a través del visor pueden realizar revisiones hospitalarias, ambulatorias o de enfermería. En esas bases de datos, cuenta el creador de la plataforma, se guarda toda la información que se extrae de una evaluación psiquiátrica, incluye datos sociodemográficos, sobre diagnósticos y tratamientos. Por otro, existe un visor para el paciente. Aquí se registra la información del día a día en tiempo real. La evaluación está basada en escalas de uso sencillo que se pueden completar con la frecuencia deseada.

Según reconoce, es una forma de involucrarse en el proceso terapéutico. Con el consentimiento del enfermo pueden establecer un intercambio de opiniones con los profesionales de cuidados de salud mental de todo el mundo al tiempo que se preserva la privacidad del paciente.

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