Un estudio pionero publicado en el Australian & New Zealand Journal of Psychiatry revela que los jóvenes australianos de la Generación Z (16 a 25 años) presentan tasas alarmantemente más altas de pensamientos suicidas, autolesiones e intentos de suicidio que generaciones anteriores.

La investigación, liderada por la Dra. Katrina Witt desde Orygen y la Universidad de Melbourne, analizó datos de más de 14.700 personas en el marco del National Study of Mental Health and Wellbeing. Los resultados son contundentes:

  • 4 veces más probabilidades de reportar pensamientos suicidas.
  • 5 veces más probabilidades de planificar un suicidio.
  • 3 veces más probabilidades de haber intentado suicidarse antes de los 25 años.

Además, estos comportamientos aparecen a edades más tempranas que en generaciones previas, lo que subraya la necesidad de intervenciones preventivas desde la adolescencia.

¿Qué está cambiando?

El estudio identifica diferencias generacionales en los factores de riesgo:

  • En la Generación Z, destacan la exposición al suicidio en pares o familiares, la violencia doméstica y la presión social amplificada por redes digitales.
  • En generaciones anteriores, los factores predominantes eran el abuso sexual infantil, el consumo de sustancias y los trastornos mentales no tratados.

Esto sugiere que los contextos sociales y tecnológicos actuales están influyendo profundamente en la salud mental juvenil, y que las estrategias de prevención deben adaptarse a estos nuevos entornos.

¿Qué se recomienda?

Los autores del estudio proponen:

  • Diseñar intervenciones específicas por edad, que respondan a los riesgos únicos de cada generación.

  • Mejorar el cribado temprano, especialmente en entornos educativos y comunitarios.
  • Investigar el papel de las redes sociales, tanto como factor de riesgo como posible vía de apoyo.
  • Desarrollar políticas públicas que prioricen la salud mental juvenil, con recursos sostenibles y accesibles.

Un mensaje para profesionales y responsables de políticas

Este estudio no solo aporta datos, sino que marca un punto de inflexión en cómo entendemos la salud mental en jóvenes. La adolescencia y la juventud adulta son periodos críticos, y la intervención temprana puede salvar vidas. Es hora de que las políticas, los servicios y la sociedad en general respondan con la urgencia y sensibilidad que esta realidad exige.


Referencia académica: Witt, K., McGorry, P., et al. (2025). Generational differences in suicidal thoughts, plans, self-harm and suicide attempts: Findings from the National Study of Mental Health and Wellbeing. Australian & New Zealand Journal of Psychiatry. Artículo original

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