«Nuestro código deontológico regula de manera clara nuestra actividad profesional. Diversos artículos exponen la exclusividad de ofrecer servicios o sistemas de intervención sujetos al conocimiento científico y la obligación de actualizar de manera continuada dicho conocimiento. No debemos presentar publicidad engañosa o confusa al usuario, como tampoco podemos ofrecer ayuda con sistemas que no puedan ser replicados y recomendados por las investigaciones o publicaciones rigurosas»

 

Según expone Ramos, las consecuencias de un mal ejercicio son enormemente graves, según los datos con los que cuentan de cuando les toca intervenir y reconstruir el daño.

El intrusismo está siendo un tema de preocupación desde los órganos de gobierno de la profesión, que han desarrollado un Observatorio contra el Instrusismo y la Defensa de la Profesión,

Las pseudoterapias son un problema de salud pública