Un consejero, un médico, una carta y un país.
Lo que era una crítica a una gestión desastrosa de la consejería: mala atención a las zonas periféricas, los dos hospitales más grandes de la comunidad en situación de obras permanentes desde hace años, un personal muy desmotivado por arbitrariedades sin límite y un largo etcétera de decisiones nefastas de gestión que han llevado al borde del abismo al sistema, lo había convertido en una ofensa a la profesionalidad de los médicos. Médicos que nadie había cuestionado. Astuto como una cobra, «el autor» había redactado un escrito para defender el honor y la profesionalidad de los jefes de servicio a la vez que lo trufaba de referencias a la suficiencia de medios y lo acertado de las medidas de la consejería en medio de la crisis.
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