No me interesa el sexo, ¿y qué?.
Los asexuales no quieren que se les confunda con los célibes o con los que dejan de practicar sexo por razones morales; no quieren que se les atribuyan problemas hormonales o falta de libido; y no quieren que se sospeche que tienen miedo u odio al sexo. Piden simplemente que su comportamiento sea considerado una orientación sexual más.
«Nada es blanco o negro», dice Andrea, que tiene ahora una relación con una persona trans y asexual. «Para algunos de nosotros, una simple caricia o un abrazo pueden ser considerados como trato erótico. Para otros, un beso. Y para otros, la genitalidad y el coito. No hay por qué hacer clasificaciones tajantes. Sólo reclamamos que se respete a cada uno en su singularidad y que no se crea que somos bichos raros».
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