Cuando Sánchez empezó su cuenta atrás de los 100 días para la inmunidad de grupo, no avisó de que se iba a lograr dejando circular el virus como una ruleta rusa entre los jóvenes.
Cuando Sánchez empezó su cuenta atrás de los 100 días para la inmunidad de grupo, no avisó de que se iba a lograr dejando circular el virus como una ruleta rusa entre los jóvenes.
Cuando el 10 de mayo Sánchez empezó su arriesgada cuenta atrás de los 100 días para llegar a la inmunidad de grupo frente al covid, no nos avisó de que buena parte de ella se iba a lograr dejando circular el coronavirus libremente como una ruleta rusa entre los jóvenes. Como el virus siga propagándose a este ritmo entre los menores de 29, no sabemos si quedará alguno por infectarse para cuando les llegue el turno de vacunación.
Así andamos cuando solo faltan 35 para que se cumpla aquel plazo de 100 días que fijó Pedro Sánchez para dar por vencido al virus (otra vez).
Hace tiempo que no sale a recordárnoslo. Será porque de la pandemia solo habla cuando toca dar buenas noticias, y con 43.960 contagios en 24 horas no hay mucho que celebrar. O tal vez porque quien le aconsejó descontar los días hasta llegar a la inmunidad en agosto no ha sobrevivido en Moncloa su propia cuenta atrás.
El Gobierno ha cambiado. Y por positivos que sean los mensajes que se proponen lanzar desde el nuevo Consejo de Ministros, el coronavirus, sin embargo, sigue aquí. Más que un cambio de caras, lo realmente renovador sería ver al presidente Sánchez @sanchezcastejon salir, como ha hecho el primer ministro de Países Bajos, a pedir disculpas por precipitarse demasiado en la última desescalada. Mark Rutte @MinPres. Ha reconocido “el error de cálculo” al eliminar restricciones demasiado pronto y reabrir discotecas, cuando su principal clientela seguía sin vacunar, subestimando la variante delta.
La quinta ola del virus se está acelerando y la incidencia acumulada está en la cota más alta desde febrero.
Aunque aún no repunta la mortalidad (29 fallecidos en los últimos siete días). El covid-19 amenaza con saturar de nuevo los hospitales de algunas comunidades autónomas, que ya están retrasando cirugías y están recibiendo decenas de jóvenes en la UCI. Algunas están retrocediendo en la desescalada, con nuevos toques de queda y cierre del ocio nocturno.
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