¿cuáles son sus experiencias e intervenciones?.
Rafael Clua García, profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud de Manresa (Universidad de Vic – Universidad Central de Catalunya); Georgina Casanova Garrigós, profesora de Enfermería, Campus Terres de l’Ebre, Universidad Rovira y Virgili; Antonio R. Moreno Poyato, profesor del Departamento de Enfermería de Salud Pública, Salud Mental y Materno-Infantil, Universidad de Barcelona.
A nivel mundial se producen 800.000 muertes por suicidio cada año y los intentos de suicidio multiplican por veinte esta cifra. El suicidio se sitúa como la segunda causa de muerte entre los jóvenes. Los métodos de suicidio más utilizados son el envenenamiento, el ahorcamiento y el uso de armas de fuego, siendo determinante la letalidad según el área geográfica. En Europa el 95% de los casos sobreviven a la intoxicación mientras que en países con rentas bajas los casos de muerte por esta causa se sitúan alrededor del 20% por un fácil acceso a plaguicidas.
En la actualidad, los estudios evidencian que entre el 20 y 40% de todos los casos son personas que recibían seguimiento clínico por un trastorno mental. Por consiguiente, las enfermeras tienen mayores oportunidades de identificar y prevenir el comportamiento suicida al brindar una atención directa a los pacientes en servicios hospitalarios y ambulatorios.
Pero ….. ¿Cuáles son las experiencias y las intervenciones de las enfermeras en la atención de personas con comportamiento suicida?
En la revisión “Suicide care from the nursing perspective: A meta-synthesis of qualitative studies”; publicada en la revista Journal of Advanced Nursing, @jadvnursing se sintetiza cómo interpretan y qué impacto tiene el suicidio en las enfermeras y se pone de manifiesto la importancia de la enfermería para la prevención y el cuidado de personas con conducta suicida. Además, se exploran las competencias relacionales para promover un ambiente terapéutico más seguro para los pacientes suicidas. Los resultados demuestran que la relación enfermera-paciente, la evaluación continua y la promoción de seguridad y esperanza son críticos en el cuidado de personas con conductas suicidas.
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