Manual de Psicología de la Conducta Suicida. Se trata de una extensa obra escrita con rigor científico por diversos profesionales de la psicología expertos en este campo de conocimiento. Acaba de publicarse y es la excusa para volver a hablar del problema de salud pública de raigambre social y psicológica que constituye la conducta suicida.
“Morir por suicidio es confesar que uno ha sido sobrepasado por la vida o que ésta no se comprende. (…) Vivir, naturalmente, nunca es fácil”.
Son palabras del Premio Nobel de Literatura Albert Camus que ponen de manifiesto la visión que se defiende en las páginas de este manual académico: la dimensión social, contextual y existencial de la conducta suicida y la necesidad de promocionar vidas saludables, construyendo sociedades con valores de cuidado mutuo, vidas valiosas que merezcan ser vividas y contextos robustos y acogedores que promocionen los deseos de vivir.
Necesitamos, en definitiva, que las personas puedan pedir ayuda si los anclajes del sistema de bienestar son insuficientes, los vínculos personales se resquebrajan y la vida se torna dolorosa y hostil. Sin culpa. Sin vergüenza. Sin estigma. Sin dudas. ¿Dónde? En cualquier contexto interpersonal. ¿Cuándo? Siempre que la necesiten. ¿A quién? A cualquier persona dispuesta a cuidar, apoyar y acompañar durante este periodo de crisis vital (familia, amigos, compañeros). ¿Y si la situación es grave? Entonces llame al 112 o al 024 y pida ayuda a los profesionales de salud mental y de servicios sociales.
Un problema que nos afecta a todos
Estamos ante un problema en el que todos estamos implicados. Por ese motivo las estrategias de prevención van desde las medidas de bienestar social, la disminución de las tasas de desempleo, las leyes que promueven la igualdad y los avances sociales, las políticas sobre consumo de drogas y salud mental, hasta la necesaria provisión de plazas para psicólogos en la Administración pública, pasando por los medios de comunicación y los centros educativos, entre otros.
Estas decisiones, si bien son políticas, deberían basarse en criterios científicos. Y la literatura científica es unánime: existen intervenciones eficaces para la prevención del suicidio en el contexto comunitario, social, interpersonal e individual.
La prevención, objeto de estudio
Es un asunto cardinal que comprendamos el drama vital, familiar y social que supone la conducta suicida, telón de fondo e hilo conductor de la conceptualización de este fenómeno. A lo largo de los centenares de páginas de este libro se abordan casi una veintena de capítulos acerca de la conceptualización, la prevención, la intervención, la posvención (la gran olvidada) y las perspectivas y retos futuros de la investigación.
Aunque el tópico del suicidio es antiguo, su prevención continúa siendo un territorio de estudio, con una producción científica que ha crecido de forma exponencial en los últimos años y con la seguridad de que debe ser abordado como un problema de salud pública, esto es, con la participación de la sociedad.
En este contexto, el establecimiento de una ley nacional de prevención del suicidio y la inversión pública emergen como medidas inexcusables.
Continúe leyendo la noticia completa.