La vergüenza y la ira.
Con la dosis justa de vergüenza tenemos más probabilidades de comportarnos como personas respetables y obtendremos los beneficios que ello conlleva, como por ejemplo ser más apreciados o ahorrarnos momentos bochornosos.
Si hablamos de que la vergüenza bien manejada nos hace personas más respetables, la ira por su parte se va a asegurar de que seamos además personas respetadas. Cuando se vulneran nuestros derechos, nos enfadamos con razón, y esta reacción puede tener el poder de que se nos restauren de inmediato los derechos perdidos.
Si quiere continuar leyendo el articulo La parte positiva de las emociones negativas.