Las Princesas Disney son perjudiciales para la autoestima de las niñas.
Hace 10 años, la psicoterapeuta Mary Finucane empezó a notar cambios en su hija Caoimhe, entonces de tres años. Ya no saltaba ni corría cuando jugaba, y se negaba a ponerse nada que no fueran vestidos. Un día le confesó que se sentaba en los escalones de su casa esperando a su príncipe. Tenía menos imaginación, era menos valiente, y estaba menos interesada en el mundo.
Las que peor paradas salen son las cintas más antiguas. El 89% de los halagos que reciben Blancanieves, Cenicienta y la Bella Durmiente se refieren a lo bellas que son, mientras que los personajes masculinos suelen ser alabados por sus habilidades. Eso objetiviza a las mujeres y las obliga a colocarse, desde la más tierna infancia, en el rol de objeto de deseo como su máximo valor social.
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