Mi experiencia.

 

Me diagnosticaron un trastorno esquizoafectivo a los 23 años, con todo lo que ello implica. Tuve un cuadro psicótico al salir del hospital de donde trabajaba como enfermera. De repente, alucinaciones visuales, acciones incoherentes y sin sentido me llevaron a estar ingresada un mes y medio en el Hospital Clínico. Se me presentó una catatonia corporal, se me estaba empezando a paralizar todo el cuerpo y había riesgo de que se me paralizasen los órganos internos, con lo que dio paso a que me realizasen una Terapia Electro-Convulsiva.

Pero también, al tener mi patología, pasaba por momentos difíciles en los que yo estaba mal anímicamente y me sentía culpable por transmitirle a mi hija tristeza. Por suerte ahora estoy estable emocionalmente, y mi hija, a sus 5 años, adora a su madre. Es un gran esfuerzo el que tuve que cometer para ser madre, pero no me arrepiento.

 

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Mi experiencia