de libros, multinacionales e internet.
de libros, multinacionales e internet.
El colectivo La Vorágine @VoragineSDR quiere ayudar a nuestra comunidad a entender algunas cosas que están ocurriendo alrededor del mundo del libro… ¡perdón!: alrededor de la venta de libros. Ya sabéis que las librerías pequeñas e independientes llevamos tiempo alertando sobre el riesgo de comprar en Amazon. Comprar a la bestia tiene consecuencias: se alimenta el monopolio de la distribución de libros, se fomentan los empleos precarios (en Amazon y en el brutal mundo de la mensajería), se va desarmando el tejido de cercanía para proyectar un mundo de drones entregando libros a domicilio…
Pero en estos días vais a oír mucho de otras plataformas de venta on-line que dicen competir con Amazon y estar a favor de las librerías independientes.
Os queremos contar lo que sabemos para que vosotras toméis decisiones en consecuencia.
- Sabemos que Amazon es malo. Para comprar libros o algodoncillos de los oídos. El mundo deslocalizado, controlado por compañías transnacionales que eluden el pago de impuestos y no tienen pudor en malcontratar no puede ser bueno ni para ti ni para nadie (Jeff Bezos no opina lo mismo)
- Sabemos que el gremio de librerías (conflictivo, a veces contradictorio, pero que es fruto de la diversidad y la complejidad de nuestros territorios) ha tratado de contrarrestar a la bestia con todostuslibros.com La plataforma de las librerías no es perfecta y necesita mejorar, pero lo cierto es que pone en contacto directo al lector y a la librería. Cuando pedís un libro vía todostuslibros.com en La Vorágine recibimos el pedido, nos ponemos en contacto con la personas interesada, conseguimos el libro, lo empacamos y lo enviamos. Es decir, la relación es la de siempre: librería-persona lectora y la plataforma lo que hace es permitir el contacto.
- Acaba de ser lanzada en España una nueva plataforma (Bookshop) que dice nacer para ayudar a las librerías independientes. No parece asunto claro. Se trata de una multinacional estadounidense (¡Qué extraño!) que hace ‘publicidad’ a las librerías que se asocian a su modelo de negocio y que vende libros a las personas lectoras desde un almacén central alimentado por megadistribuidoras de libros. Es decir, la persona que compra jamás tiene relación con la librería.
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