La tasa de psicólogos es una de las más bajas, con 0,03 profesionales por cada mil habitantes.
En España, por cada mil habitantes, hay disponibles 0,11 psiquiatras; 0,03 psicólogos; y 0,55 enfermeras de salud mental. Son tasas por las que el informe ‘Un nuevo punto de referencia para los sistemas de salud mental: abordar los costos sociales y económicos de la mala salud mental’, publicado por la OCDE, deja al país en la zona roja de la tabla.
La comparación con otros países del entorno no deja en muy buen lugar a España. En Francia, la tasa de psiquiatras es prácticamente el doble. Llegan a 0,23 profesionales por cada mil habitantes. En Alemania es aún mayor, con 0,27. Igual que Grecia, que cuenta con 0,26; o Reino Unido, con 0,23. Portugal, que también aparece en la parte baja de la tabla, dispone de 0,13 profesionales por cada mil habitantes.
«La buena salud mental es esencial para que las personas lleven una vida saludable y productiva y una piedra angular para economías sólidas».
Pero la peor parte del informe se lo llevan los psicólogos. Es ahí donde España, se compare con el país que se compare, no está bien: cuenta con la tasa más baja de todos los recogidos en el informe salvo Finlandia, que está a cero. En concreto, España cuenta con 0,03 profesionales por cada mil habitantes. Reino Unido tiene 0,53; Italia, 0,23; Francia, 0,98; y Bélgica, 1,26.
Con el índice enfermeras de salud mental sí consigue situarse e la parte media de la tabla. Hay 0,55 por cada mil habitantes, más que en Alemania (0,50) o Francia (0,49).
Hay que reforzar la salud mental.
«La buena salud mental es esencial para que las personas lleven una vida saludable y productiva y una piedra angular para economías sólidas. La carga de las enfermedades mentales es significativa; en los países de la OCDE, hasta una de cada cinco personas vive con una enfermedad mental en algún momento, y alrededor de una de cada dos personas experimentará una enfermedad mental en su vida», recoge el informe, que recuerda que estos problemas equivalen a más de un cuatro por ciento del PIB. En el caso de España, supone un 2,2 por ciento.
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