Las relaciones suelen caer en una rutina, hay diferentes estrategias que nos pueden ayudar a hacerlas más eficaces y satisfactorias.
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En primer lugar, las relaciones tienen que trabajarse desde la reciprocidad, hay que seguir el “recibes lo que das”, un viejo refrán que puede ser un buen punto de partida. No podemos controlar el modo en el que los demás se relacionan con nosotros, pero podemos gestionar el modo en el que otros nos relacionamos con ellos. Y es que está demostrado que ayudar a los demás beneficia a quien ayuda, ser generoso nos ayuda a prepararnos para gestionar nuestros sentimientos, y eso nos hace más propensos a ayudar a los demás en el futuro.
La curiosidad es una parte muy importante de las relaciones, nos abre puertas sobre cuestiones que no sabíamos que existían, que nos permite abrir vías de conversación y conocimiento y aumenta y fortalece los vínculos. La curiosidad nos permite conectar y estar comprometidos con el otro, este proceso ayuda a todas las partes de una relación, el intereses a la curiosidad hacia la otra persona, puede crear nuevas formas de conexión y de fluidez.
Escuchar y comunicar cómo nos sentimos y qué necesitamos no siempre es sencillo, es un paso más que nos une como pareja y mejora la conexión entre las personas. Sentirnos escuchados y vistos es un sentimiento y una experiencia que rompe la barrera entre nosotros y el mundo, nos sentimos alineados con nosotros mismos y nuestro entorno social.
No solo escuchar es importante, sino el hecho de saber lo que queremos y poder comunicarlo es un paso muy importante. La comunicación asertiva, permite expresar nuestras necesidades individuales, debemos sentirnos cómodos para expresar nuestras emociones, frustraciones y preocupaciones y saber que la persona que nos escucha no nos va a juzgar y vamos a poder hablar sin tapujos.
Está bien reflexionar sobre cómo van tus relaciones y pensar que deseamos que fuera diferente. Cada cierto tiempo está bien pensar sobre lo que recibes, lo que das y donde te gustaría estar dentro de un año.
Hacer esto nos recuerda qué es lo que valoramos en nuestra vida y ver lo que es más importante para nosotros, y lo que valoramos de nuestros amigos y de su familia. Esta inversión no es solo invertir en nosotros actualmente sino que afectará a nuestra forma de relacionarnos en el futuro. Ver con perspectiva todos los aspectos que envuelven a nuestra relación y saber escucharnos para poder comunicar lo que necesitamos. Saber poner límites y poder comunicarnos puede ser un predictor de éxito en nuestra vida.
Todas estas cuestiones nos ayudarán a poder convertir nuestras relaciones en relaciones que sean relevantes y sanas para nosotros que nos permitirán optar a una vida mucho más completa y feliz.
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