Marco Antonio Raya, arteterapeuta reflexiona en este artículo sobre Arteterapia desde distintos puntos a tener en cuenta.

El objetivo: relajación, felicidad…
El arteterapia es un espacio de trabajo en el que alguien busca ayuda y se dispone a realizar un proceso para encontrarla. Esto puede en muchas ocasiones estar alejado del bienestar. Y es que el arte surgido de un contexto terapéutico puede no suponer una acción placentera necesariamente.
La felicidad es el objetivo de la terapia, pero no debe imponerse, pudiendo ser falseada. En ocasiones encontrar la felicidad por el camino, puede resultar más interesante.

Interpretando…
Aquello que se produce en un contexto terapéutico tiene un significado personal e intransferible. En arteterapia no se impone el significado sino que se busca dar un sentido propio a lo expresado. Si no estaríamos ante una apropiación indebida de los significados de la persona. Aunque al respecto hay diferentes puntos de vista y opiniones.

Debemos exponerlo…
Puede quedar bien realizar exposiciones de arteterapia, para difundir y divulgar esta disciplina, pero previamente deben pactarse unas reglas. Aunque los fines sean loables, no debemos olvidar la lealtad hacia el proceso creativo y, sobre todo, hacia la persona. Su intimidad, confidencialidad, aunque en cierto modo velada, queda al descubierto.

La dirección de la obra…
Es la persona quien dirige su proceso creativo Uun comentario (la insistencia peligrosa en “poner palabras”) puede derivar en un -intencionado o no- proceso dirigido que, aunque pueda servir a la persona, no es lo que se persigue en Arteterapia.

Respeto por la capacidad
El Arteterapia contempla un espacio de creación desde la capacidad de cada persona. Unas veces puede estar más oculta, la disposición para crear no es siempre la adecuada. Los silencios o estereotipos creativos también formarán parte del proceso y son igualmente valiosos. Los arteterapeutas deberían estar en un compromiso táctico, ético y definitivo con el silencio hablado, escrito, performado, de aquellas personas que acuden a buscar apoyo. El silencio es el último recurso de nuestra resistencia frente al tecno-capitalismo en el que todo parece tener que ser desvelado.

La edad no importa en Arteterapia. Y no es sólo una frase típica.

Respeto como base
El respeto a la producción, a los materiales, a la persona, al espacio, al proceso, al acompañamiento, a la disciplina… es la base de intervención en arteterapia. El mayor homenaje a nuestra propia persona es el respeto por aquello que construimos con esfuerzo.

Se paga
El Arteterapia es una disciplina en la que hay un intercambio, de ahí que haya un pago. Se debe diferenciar entre lo artístico-social y lo altruista.

Cuánto tiempo
Cada persona, cada relación terapéutica es distinta y a cada una le corresponde un tiempo que se va construyendo durante el proceso.
Pero si hay que poner minutos podría ser una hora, hora y media o dos horas. Al menos, una vez por semana. Y se termina cuando merece la pena, cuando la persona decide.

Ser o no ser artista
El objetivo no es convertirse en artista sino desarrollar un proceso creativo mediante herramientas artísticas. El arte es el vehículo, no el objetivo final. Sólo se tiene que tener el deseo de iniciar un proceso con el que comprender el mundo para tener un lugar.

Sobre la transformación
Ahora, una nueva Arteterapia lucha por definirse a partir de conceptos como evolución, cambio, metamorfosis o transformación, pero, hacia dónde, en qué. La respuesta varia con cada profesional, puede ser un punctum que indique que algo ha sucedido en una serie de repeticiones en la plástica de una producción, o podríamos hablar de la transformación del ritual de llegada de la persona que acude al espacio arteterapéutico, quizás, la dirección de la mirada durante el acompañamiento…
En definitiva, la transformación como la felicidad o la relajación, no debe obsesionarnos, ni perseguirse, sino esperar que llegue.

Materiales
El soporte sobre el que ocurren los sucesos de interpretación simbólica. La proyección constante a todos los niveles, forma, densidad, color, textura, calidad…Su consideración está ligada al análisis del material como objeto y como significante, como cosa vista y cosa que mira así como los múltiples significados que puede tener en la persona que realiza el proceso.
Cuenta y mucho cómo la persona se acerca al objeto que se interpone en el espacio de transición de la creación.

La mirada del profesional
La mirada como acto físico, como interpretación necesaria es crucial. Su dirección implica la impronta de una devolución, deseada o no. En ese acto, la persona encuentra la concreción de un contenido psíquico en virtud de los materiales utilizados y es donde el profesional dispone sus bases para continuar acompañando.

Propuestas a modo indicativo
No se puede obviar el poder coercitivo de cualquier propuesta que salga de nuestra parte como profesionales. Pero partiendo de que la persona que viene busca ayuda o acompañamiento las propuestas siempre estarán del lado del difícil equilibrio entre el mandato, la sugerencia, el obsequio y la co-creación.
La premisa siempre es la misma: quien manda en su proceso creativo es, exclusivamente, la persona; y eso, en ocasiones, puede incluir no querer hacer nada.

Paciencia
La paciencia es uno de los fundamentos de esta disciplina, esto es, el saber o el poder soportar el paso del tiempo en medio del malestar, esquivando el regusto ácido de la imposibilidad del resultado inmediato. Un proceso creativo necesita su tiempo, a la hora de buscar la mejoría tanto paciente como arteterapeuta debemos tener paciencia.

Responsabilidad profesional
Respecto al espacio, al marco físico, a la calidad de los materiales, a la dirección del proceso. El arteterapeuta camina en paralelo a la persona, se mueve a través del dibujo que traza. La responsabilidad de la persona sobre aquello que produce: un “hacerse cargo como sujeto”. De ser garantes de la calidad y cualidad del tiempo que se emplea en el vínculo que se ha creado y en cuanto a cuándo y cómo cerrarla.

Presencia en las instituciones
Como profesionales los arteterapeutas deben demostrar a las instituciones que no son una moda, sino una nueva intervención con un
valor único, inédito e insustituible. Una valiosa herramienta que colabora en la construcción de nuevas narrativas vitales para cada persona que comienza un proceso creativo. Una visión complementaria que maneja un plus de libertad y autogobierno a la persona atendida que no es fácil de conseguir desde otras disciplinas.

Arteterapia como terapia
El Arteterapia, como toda terapia bien establecida, puede ayudar a una persona. Puede curar, puede no servir de nada y puede dañar, de hecho, este daño puede venir presentado en formas más sutiles que las terapias habladas.
En Arteterapia no sólo se pone en juego la palabra, hay un proceso, se generan representaciones formales que surgen, junto a la palabra, representaciones de un contenido inconsciente que deviene en acto artístico, sostienen simbólicamente a la persona. Las representaciones, las imágenes, las formas que nos representan en el acto creativo son, simple y llanamente, sagradas. Es tarea del Arteterapeuta la custodia del secreto. No se trata de destapar ningún monstruo frente a la luz, sino de ayudarle a cambiar de estancia.

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