Carla Cabreja, psicóloga y coordinadora del Área Docente de FUNDIPP reflexiona acerca del concepto, la dinámica relacional-familiar y el abordaje terapéutico entorno a la violencia filio-parental.

¿QUÉ ES?

 La violencia filio-parental, es aquella ejercida por niños/as, jóvenes o adolescentes en apariencia “normalizados”, cuyas agresiones no están relacionadas con patologías graves, abuso de tóxicos, o retraso mental grave, es decir, que no se realizan en un estado de disminución de la conciencia producido por una intoxicación, un trastorno del curso o contenido del pensamiento o un síndrome orgánico. Se trata de un tipo de violencia relacionada con los objetivos habituales en el resto de violencias intrafamiliares: el control y el poder.

Este fenómeno llama la atención por su creciente expansión, o al menos, por su mayor apreciación como tal. Las memorias judiciales del año 2005 en España recogen espectaculares incrementos de las denuncias interpuestas por padres y madres supuestamente agredidos por sus hijos/as.

Las conductas agresivas son  variadas, en la mayoría de casos los padres son insultados y amenazados. Algunos reciben puñetazos, patadas, escupitajos, mordeduras, pellizcos, tirones de pelo… Los factores desencadenantes son muy variados y a menudo mínimos. Están relacionados con la escasa tolerancia a la frustración de los hijos/as. Los padres, en general tienden a minimizar tanto la importancia de su conducta como la gravedad de los daños.

Los aspectos normativos de la educación de los hijos/as -por exceso, por defecto o por inconsistencia- influyen de manera crucial en la aparición y mantenimiento de esta violencia. La relación hijo-padre en familias marcadas por la violencia filio-parental se basa en:

  • La aceptación repetida de todos los deseos de un hijo/a con escasa o nula tolerancia a la frustración
  • La vergüenza y las críticas respecto a lo que está sucediendo. Miedo a no ser capaces de desempeñar correctamente el rol de padres que provoca la aparición del secreto y la ocultación de las agresiones.

DINÁMICA RELACIONAL FAMILIAR

 Para entender la dinámica relacional de estas familias es importante señalar tres aspectos:

  • La violencia se entiende como el resultado de la interacción entre los diferentes miembros de la familia.
  • Esta violencia tiene un sentido que, aún escapando en un primer momento a unos y a otros, debe ser descifrada y verbalizada.
  • Los roles de víctima y agresor pueden intercalarse.

Los mecanismos que pueden favorecer la aparición de violencia filio-parental son múltiples:

  • Experiencias previas de violencia familiar.
  • Padres no normativos.
  • Padres hiperprotectores.
  • Cuando el hijo/a es objeto de conflictos parentales.
  • Familias disfuncionales a nivel estructural.
  • Padres rechazantes o maltratadores.

ABORDAJE TERAPÉUTICO

La literatura revisada establece, independientemente de la epistemología y praxis psicoterapéutica considerada, que el trabajo con los padres y madres resulta ineludible. (Gallagher, 2004)

El primer paso para trabajar con estas familias es concienciar a los padres sobre sus propios derechos. La dificultad en el trabajo con padres y madres es la ausencia de una demanda clara y motivación para el cambio, más allá de “cambien a mi hijo/a”.

Por otro lado, el trabajo con los adolescentes se centra fundamentalmente en hacerles tomar una mayor responsabilidad por su comportamiento violento, así como un mayor control sobre el mismo.

En cualquier caso, el cese de la violencia como condición necesaria para un proceso terapéutico es fundamental.

Esta reflexión esta sacada a partir del siguiente artículo aquí