¿Por qué ser positivo es un consejo horrible, según el Budismo?

Por The Power of Ideas, 19 de enero de 2017.

¿Alguna vez le han dicho «sea positivo»? Es un consejo o frase común que muchas personas dan. Pero, ¿es realmente útil?

A pesar de todos los desafíos que las emociones negativas plantean, no hay nada malo en tenerlas.

Según las enseñanzas de Buda, las emociones son una parte fundamental de lo que somos, una expresión de los pilares de nuestra inteligencia y energía creativa.

Cuando consigues conectar con la esencia de tus emociones, puedes responder sin prejuicios. Te permite explorar y conocer tus emociones sin reaccionar inmediatamente a su energía, se convierten en una fuente de sabiduría y compasión.
Tus emociones pueden abrir tu mente y corazón. Pueden llevarte más allá de tus patrones habituales, guiarte a un nuevo territorio.

“Según el la Primera Verdad Noble del Budismo: “el dolor es universal e inevitable”.

Parte de la naturaleza humana consiste en tener pensamientos negativos, y está bien sentirse alicaído y desolado. Esas emociones, su presencia nos ayudan a saber apreciar la felicidad en nuestras vidas. Los desafíos nos permiten mejorar los músculos de la mente, la ejercitamos.

Entonces, en lugar de aspirar a ser positivos en un porcentaje de 24 a 7, cuando nos sintamos emocionalmente negativos, por ejemplo, celosos… según Dzogchen Ponlop Rinpoche (uno de los mejores maestros budistas tibetanos de América) resultará más útil observar esta circunstancia y aceptarlo.

«Cuando reconocemos una emoción, como una fuerte pasión acompañada de celos, realmente estamos rompiendo la velocidad de esa emoción. El sentido total del reconocimiento es importante tanto en el Sutra como en el Tantra. En Sutra, es la atención plena, es “mindfulness”. Desde el Tantra, si vemos esa naturaleza y de algún modo la desnudamos, estaremos descubriendo la naturaleza de esa sabiduría. No es necesario aplicar la lógica o algún tipo de razonamiento. Tampoco hay que meditar de forma conceptual en nada, simplemente reconocerlo y observarlo… . Lograremos la experiencia de esa sabiduría simplemente estando con ello, acompañándolo sin la idea original. De ahí que el reconocimiento sea tan importante”.

El primer paso es la observación, reconocer la emoción, ver como es, como crece y como se desarrolla. Tan solo verlo. Al principio, tener una idea (una emoción), sentir como llega, como viene, es lo más importante y efectivo. Durante el Vajrayana (tántrico) la forma de ver estas emociones es justamente no detenerlas. Si reconocemos la emoción y pensamos, “sí, esto es pasión” y luego intentamos pararlo, entonces tenemos un problema. Rechazar nuestras emociones supone un problema durante el Vajrayana.

Nos hacemos eco del consejo del guru espiritual Osho que dice que necesitamos abrazar todas las experiencias de vida. “Sin tristeza, no podremos alcanzar la felicidad».

“La tristeza da profundidad. La felicidad da altura. La tristeza da raíces. La felicidad da ramas. La felicidad es como un árbol que entra en el cielo, y la tristeza es como las raíces que descienden en el vientre de la tierra. Ambos son necesarios, y cuanto más arriba sube un árbol, más profundo llega de forma simultánea. Cuanto mayor sea el árbol, más grandes serán sus raíces, en igual proporción, ese es el equilibrio”. Osho

 

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