“Cuando un padre detecta que su hijo sufre
‘bullying’, el daño está hecho”
El experto propone un Plan Nacional contra el Acoso Escolar, que podría reducir un 30% la violencia en las aulas y garantizar la autodefensa de los menores
Insultar a un niño por su aspecto o conocimientos, reírse de él cuando comete un error, no hablarle, no dejarle participar en juegos y aislarle, instigar a los demás para que le aíslen, acusarle falsamente, contar mentiras sobre él, desprestigiarle, imitarle y hacerle burla, esconder sus pertenencias, robarle, ridiculizarle. Y todavía no hemos llegado a la fase de amenazarle, intimidarle y golpearle.
Para Enrique Pérez-Carrillo, presidente de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE), restar importancia al daño que sufren las víctimas de bullying nos lleva a estandarizar la violencia y asumir como normales casos como el reciente suicidio de Lucía en Murcia o la paliza a una adolescente en Lanzarote. Esos son solo dos ejemplos mediáticos. Pero entre el 1 de noviembre y el 31 de diciembre de 2016, el nuevo Teléfono contra el Acoso Escolar (900018018) del Ministerio de Educación ha recibido 5.552 llamadas anónimas, de las que 1.955 se han confirmado como posibles casos de bullying. Es decir, casi 2.000 menores pidieron ayuda en solo dos meses.