Dos caras de la misma moneda.

Sergio Fernández-Artamendi1, Víctor Martínez-Loredo2 y Carla López-Núñez3
1Universidad Loyola Andalucía
2Universidad de Zaragoza
3Universidad de Sevilla


Las elevadas tasas de consumo de sustancias entre los jóvenes españoles constituyen un considerable problema social y sanitario. De hecho, los últimos datos disponibles indicaban que 8.313 jóvenes menores de 24 años estaban a tratamiento por problemas relacionados con el consumo de sustancias en nuestro país; un 17,8% del total de las admisiones (EMCDDA, n.d.).

A pesar de ello, el desarrollo de la investigación en torno a las intervenciones psicológicas dirigidas al abordaje de las conductas adictivas en esta población ha sido relativamente escaso hasta décadas recientes. A lo largo de los últimos diez años, sin embargo, se ha constituido un sólido cuerpo de evidencia empírica en este ámbito que nos permite disponer de una importante variedad de tratamientos eficaces para trabajar de forma efectiva las conductas adictivas adolescentes (Fernández-Artamendi et al., 2.021).

No obstante, los tratamientos psicológicos para las conductas adictivas en esta población adolecen aún de algunas debilidades importantes. Entre ellas, la falta de un abordaje adecuado de los problemas de salud mental asociados a estas conductas adictivas (Brewer et al., 2.017). En parte, esto se debe al desconocimiento sobre la interacción entre conductas adictivas y problemas de salud mental en jóvenes.

Hoy sabemos que el consumo de sustancias incrementa el riesgo de presentar problemas de salud mental, pero también que los problemas de salud mental incrementan el riesgo de consumir sustancias. Además, ciertos factores de riesgo son comunes tanto para las adicciones como para los problemas de salud mental. Por tanto, es evidente que existe una relación de influencia mutua entre los problemas de salud mental y las adiccionesconstituyendo dos caras de la misma moneda. Esto ha de tenerse en cuenta de cara a la prevención y el tratamiento de las adicciones.

En población adulta, disponemos de abundante información sobre la elevada prevalencia de las denominadas “comorbilidades”; esto es, individuos con más de un diagnóstico psicológico (en este caso, un trastorno adictivo y otro trastorno mental). La literatura científica nos indica de hecho que la mayoría de los usuarios adultos de servicios de tratamiento para las adicciones presentan además problemas psicológicos comórbidos (Fernández Miranda et al. 2.021). De hecho, la investigación con esta población ha permitido establecer pautas de intervención específicas adaptadas a las necesidades de estos perfiles (Socidrogalcohol, 2.021). Sin embargo, en población adolescente, la información sobre la comorbilidad entre adicciones y salud mental es más escasa.

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Articulo extraído de la pagina web. http://www.infocop.es/view_article.asp?id=17082&cat=48. Bajo el titulo. Adicciones y salud mental en adolescentes: Dos caras de la misma moneda. Articulo publicado por. www.infocop.es. con fecha 24-05-2021.