El estatus socioeconómico de las personas tiene un gran efecto en la salud de las personas. Estas condiciones en las que se puedan desarrollar los individuos durante las primeras etapas de su vida afectan tanto en la función como en la estructura neuronal, por lo que el cerebro puede ser afectado por dicho estatus.

Parece que un nivel socioeconómico bajo predispone unos resultados negativos en la salud de las personas, en concreto, en la aparición de enfermedades cardiovasculares, diabetes y una disminución de la esperanza de vida en términos generales.

Como hemos mencionado, el estatus socioeconómico afecta al desarrollo del cerebro y está vinculado a la anatomía cerebral. Por ejemplo, se puede ver una correlación con los volúmenes del hipocampo, que generalmente está implicado en los procesos de memoria, producción y regulación de estados emocionales. Además parece que un mayor nivel de vida y un mejor estatus está asociado a un mayor volumen en varias regiones del cerebro, incluyendo los giros postcentrales y temporales, el hipocampo y el cerebelo.

Los resultados del estudio, apoyan la idea de que el estatus socioeconómico deja una huella en la infancia que llega hasta la edad adulta y esto se puede ver por el impacto sobre el volumen de materia gris (que es una sustancia que contienen la mayor parte de cuerpos neuronales de nuestro cerebro y está involucrada en el control muscular y motor, la memoria, las emociones, el autocontrol y la toma de decisiones) y el contenido de mielina (que permite el impulso eléctrico de una neurona a otra).

Existe una asociación positiva entre la mielina y la red sensoriomotora, la cual ha sido asociada al deterioro cognitivo que tiene lugar con el paso del tiempo y el envejecimiento. Y es que el envejecimiento produce un declive cognitivo tanto en la edad adulta temprana como en una edad más avanzada así como disminuciones en el rendimiento motor. Esto puede ayudarnos a entender la relación entre el estatus socioeconómico de la infancia proporciona un “colchón” para el declive cognitivo en la vejez a través de una mayor mielinización y de la red sensoriomotora.

Además actividades extracurriculares en la infancia y el acceso a espacios verdes, ayudan a mejorar la cognición a través del lóbulo temporal, un vínculo que está mediado por regiones motoras.

Las diferencias en el estatus socioeconómico de la infancia persisten en el cerebro de los adultos independientemente de que ese estatus cambie cuando sean adultos, lo que pone en manifiesto la contribución única de las condiciones de la vida temprana en la anatomía del cerebro con independencia del cambio de estatus.

En conclusión, las regiones cerebrales que coinciden con el estatus socioeconómico desempeñan un papel importante en la cognición, en concreto, en la memoria y en la función motora. Y los resultados de este estudio nos informan sobre los fundamentos biológicos de la desigualdad social, especialmente en lo que respecta a las condiciones de vida temprana.

Este estudio concluye que los efectos del estatus socioeconómico en la salud y efectos neuronales que provoca en las personas siguen siendo escasos y tienen diversos resultados. En cambio, aún queda mucho por investigar para determinar si una situación socioeconómica desfavorable tiene un impacto directo en el cerebro de una persona adulta y si este se mantiene en edades más avanzadas. Sin embargo, podemos concluir a través de los resultados del estudio que garantizar una mejor calidad de vida desde la infancia temprana y mejorar el trato y manejo emocional puede hacer que disminuyan las enfermedades mentales en la población general.


Referencias bibliográficas:

Loued‐Khenissi, L., Trofimova, O., Vollenweider, P., Marques‐Vidal, P., Preisig, M., Lutti, A., y  Draganski, B. (2022). Signatures of life course socioeconomic conditions in brain anatomy. Human Brain Mapping.


Articulo redactado por:
Laura Sanz San Emeterio (Neuropsicóloga Clínica)
Diego Garcia Guerra (Psicólogo)

neuropsicología y trastorno limite de la personalidad