La alegría, las celebraciones y la nostalgia están por todas partes en la época navideña, pero es cierto que ante estas celebraciones hay personas que experimentan sentimientos de tristeza más marcados de acuerdo a su situación familiar, económica, o personal.

Contextualizando lo anterior, se debe tener en cuenta que en Navidad se impone esa actitud de amor hacia los demás, altruismo, reunión con la familia o el hecho de llevar a cabo actos de bondad, y es cuando sientes que no debes o quieres realizar estas acciones, cuando puede aparecer este sentimiento de frustración.

Por otro lado se debe mencionar la imagen de la Navidad en la publicidad, que muestra a familias unidas celebrándola. Esto puede llevar a una disminución del estado de ánimo para aquellos que están solos o no tienen posibilidades económicas para hacer lo mismo.

Como se ha mencionado anteriormente, hay personas con situaciones o preferencias características durante las fiestas, y son las mismas que podrían llegar a experimentar estos sentimientos de tristeza:

En primer lugar, se podría hablar de aquellos que han perdido a un ser querido, ya que sufren especialmente en estas fechas porque la ausencia «se nota más», así como a los que pasan las fiestas solos o alejados de su familia. Aquí las personas pueden experimentar esta bajada de ánimo ante la falta evidente de la compañía de sus seres queridos, lo que a su vez incrementa los sentimientos de soledad.

En segundo lugar, se pueden incluir aquellos que padecen fobia social o agorafobia, ya que durante estos días las calles están llenas y los encuentros sociales por tradición vienen marcados con la etiqueta de obligatoriedad. Las personas con esta problemática pueden  presentar síntomas como ansiedad, sudoración de manos, aceleración de los latidos del corazón, taquicardias, mareos, ataques de pánico e incluso desmayos.

Por otro lado, también se podrían incluir aquellos que «se han convertido en cascarrabias y huraños, que exigen que se les deje tranquilos y se pasan las fiestas realmente enfadados esperando a que se terminen». Dentro de este perfil juega un papel importante la obligatoriedad de cumplir con estos compromisos sociales, evidenciando una discrepancia entre lo socialmente aceptable y lo que uno realmente quiere.

Para todos ellos, se recomienda ver el lado positivo de todo, apoyarse en los que están cerca, y entender que no es lo mismo estar solo que sentirse solo. Por último se ánima a entender la Navidad como un momento más de la vida en que no hay que sentir la felicidad como una obligación.

Cuando la navidad entristece