TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD (TLP)

Este mes de Mayo, la revista “muy psico” publicó en su volumen N º 36 un artículo en el que participan el doctor Carlos Mirapeix @psicopeix y Vicente Rubio, dos de los psiquiatras españoles de referencia en lo que respecta al tratamiento del trastorno límite de personalidad.


¿QUÉ ES EL TLP Y CUALES SON SUS SINTOMAS Y SEÑALES?.

El trastorno límite de la personalidad afecta a la capacidad para controlar las emociones, lo que puede implicar un aumento de la impulsividad, afecta como se siente una persona sobre si misma y repercutir en sus relaciones con los demás.

Otros síntomas pueden incluir: Esfuerzos para evitar un abandono real o percibido, como iniciar precipitadamente sus relaciones, o terminarlas con la misma rapidez; Un patrón de relaciones intensas e inestables con familiares, amigos… ; Una autoimagen o sentido de identidad distorsionado e inestable; Comportamientos impulsivos y con frecuencia arriesgados, como derrochar el dinero en compras, tener sexo sin protección, participar en consumo de drogas y otras sustancias, conducir de forma temeraria y comer compulsivamente. Tengamos en cuenta que, si estos comportamientos ocurren principalmente en momentos con un alto nivel de energía o en un estado de ánimo elevado, pueden ser síntomas de un trastorno del estado de ánimo y no de un trastorno límite de la personalidad; Pensamientos recurrentes de conductas autolesivas o amenazas suicidas; Estados de ánimo intensos y muy variables, con episodios que duran desde unas pocas horas hasta varios días; Sentimiento crónicos de tener un vacío; Ira intensa e inapropiada, o problemas para controlar la ira; Y sentimientos de disociación, como sentirse distanciado de si mismo, observarse desde fuera del propio cuerpo o tener sentimientos irreales.

EL TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD EN CIFRAS.

El trastorno límite de la personalidad (TLP) es un trastorno mental que afecta a entre un 2 y un 3% de la población en España, con una prevalencia mayor en mujeres. Sin embargo, este trastorno a menudo está infradiagnosticado y puede ser malinterpretado como otros trastornos, especialmente en hombres, lo que dificulta su abordaje y tratamiento adecuados. Según estudios realizados por instituciones como el Hospital de Vall d’Hebron y la Escuela Madrileña de Salud, la prevalencia del TLP varía según la población estudiada y las metodologías utilizadas, estimándose entre un 1,4 y un 5,9% en la población general adulta y entre un 0,7 y un 2,7% en adolescentes.

A pesar de los desafíos asociados con el diagnóstico y la comprensión del TLP, existen esperanzas en cuanto a su tratamiento y superación.

El psiquiatra Carlos Mirapeix, director de la Fundación para la Investigación en Psicoterapia y Personalidad (FUNDIPP), sostiene que estudios recientes muestran una evolución del TLP hacia la reducción y desaparición de algunos de sus síntomas con el tiempo.

Sin embargo, persisten características como el miedo al abandono y la dificultad para manejar la frustración, lo que puede complicar las relaciones interpersonales y provocar conflictos emocionales.

Las personas con TLP suelen experimentar cambios frecuentes en su estado de ánimo, lo que puede afectar significativamente su percepción de sí mismas y su relación con los demás. A menudo, son individuos apasionados y entregados, pero luchan por mantener relaciones estables debido a sus fluctuaciones emocionales y sus distorsiones de pensamiento. Neil J. Lavender, psicólogo, señala en su libro «Toxic Coworkers: How to Deal with Dysfunctional People on the Job» que estas personas pueden exudar energía y carisma, pero enfrentan dificultades como discusiones continuas, rupturas dramáticas y sensibilidad exagerada al rechazo.

En última instancia, el tratamiento del TLP suele requerir una combinación de psicoterapia y, en algunos casos, medicación para abordar los síntomas asociados, como la impulsividad y la inestabilidad emocional. Sin embargo, la comprensión y el apoyo de la familia y el entorno social también desempeñan un papel crucial en el manejo efectivo de este trastorno. A pesar de sus desafíos, muchas personas con TLP pueden llevar vidas satisfactorias con el tratamiento adecuado y el apoyo adecuado de su red de apoyo.

UNA VIDA DE EXTREMOS.

Las personas con trastorno límite de la personalidad (TLP) enfrentan desafíos significativos en su vida emocional y relaciones interpersonales. Ven las situaciones en términos extremos, lo que dificulta la resolución de conflictos, especialmente cuando perciben rechazo o abandono. Son dependientes y tienen dificultades para establecer límites personales claros.

Por otro lado, la terapia es fundamental para cambiar sus patrones de pensamiento y comportamiento. El TLP tiene una base genética y puede estar relacionado con experiencias traumáticas en la infancia. Además, se ha observado un aumento en el diagnóstico de TLP en jóvenes, lo que destaca la importancia del diagnóstico precoz y la intervención temprana para prevenir complicaciones a largo plazo.

EL MAPA CEREBRAL DE ESTA ENFERMEDAD.

El trastorno límite de la personalidad (TLP) se asocia con alteraciones en áreas cerebrales como la amígdala y el córtex prefrontal, lo que provoca reacciones emocionales intensas e impulsivas. Aunque aún no se comprende completamente su base neurobiológica, se investiga la implicación de neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina.

A su vez, a pesar de no haber medicamentos específicos para el TLP, algunos tratamientos, como los estabilizadores del estado de ánimo y los antipsicóticos, pueden ayudar a controlar los síntomas. La psicoterapia, especialmente la cognitiva y el mindfulness, se consideran esenciales para abordar los patrones de pensamiento distorsionados y la aceptación de las emociones. Además, el apoyo familiar y social desempeña un papel crucial en el manejo del trastorno.

Por último se debe destacar que aunque la vida con TLP puede ser desafiante, con el tratamiento adecuado, muchas personas pueden llevar una vida satisfactoria. Sin embargo, en casos graves, se requiere una atención terapéutica más intensiva para prevenir complicaciones graves y promover una calidad de vida óptima.

cuando vivir es una montaña rusa