El otro día, en un tuit de José Camacho @Jose_Psique.( enviaba una foto de un libro que estaba leyendo de tratamiento basado en la mentalización para niños.

El libro es este: https://www.amazon.es/dp/843303054X/?coliid=I23QMIEI3GLJR9&colid=15CDUFSI9ZD71&psc=1&ref_=lv_ov_lig_dp_it


Ponía una foto, de una parte del texto, que me llamó la atención y que decía lo siguiente;

  • Centrarse en la conducta del niño, sin prestar atención a sus estados mentales o a su experiencia interna.
  • Excesiva culpabilización o señalización de errores.
  • Intentar controlar la conducta de sus hijos mediante estilos de parentalidad autoritarios.
  • Mostrando de ellos mismos estados mentales sin modular, sin ser conscientes del efecto que pueden tener sobre el niño, y /o
  • Demostrar distorsiones y atribuciones negativas a su hijo (p.e, afirmando que su hijo está llorando “porque quiere castigarme”).

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Al leerlo, pensé en la actitud que un terapeuta que trabaja con.el marco teórico de la mentalización, mantiene una línea de intervenciones con los pacientes, aunque no sean niños y estén tratando adultos, en los que hay un gran paralelismo con los 5 puntos señalados anteriormente.

En la terapia basada en la mentalización, el foco no está en la conducta de la persona sino de qué manera esta conducta está relacionada con sus estados mentales o experiencias internas de la situación en la que está viviendo. Se trata de incrementar en la persona una capacidad de pensamiento reflexivo acerca de sí mismo y del contexto y ver de qué manera los estados.mentales (que en última instancia son a su vez estados emocionales) condicionan la vivencia subjetiva de la situación a la que se enfrenta. El terapeuta no tiene una actitud directiva con el paciente, mantiene más bien una relación de colaboración en la que se estimula un pensamiento reflexivo por parte de ambos, del terapeuta y del paciente, en un contexto de relación interpersonal en el que las dos subjetividades se ponen en juegos para comprender lo que le sucede a la persona.

En ese proceso de relación interpersonal que se da en la relación terapéutica hay un dialogo sincero y reflexivo sobre el baile relacional que se produce.en el aquí y en el ahora, qué hace el terapeuta y cómo influye en el paciente, y qué hace el paciente y cómo influye en el terapeuta y en el resto de las personas de su entorno. El terapeuta nunca atribuye contenidos a la mente del paciente, es decir, no hace lo que señalan en el último punto, decir algo así como: lo que sucede es que está usted enfadado conmigo.

Una intervención mentalizadora, favorece el pensamiento reflexivo, generalmente hace intervenciones que son preguntas, es decir: percibo que está usted algo tenso y me pregunto si eso se puede estar manifestando que esté usted algo contrariado por lo que.podamos haber hablado; ¿me gustaría saber su opinión?

Hay una actitud colaboradora, de exploración del contenido de la mente y de co-construcción de los significados de lo que va sucediendo.

Valga esta breve reflexión como muestra de que diferentes modelos terapéuticos, tienen formas de intervenir diferentes en función de cómo entienden lo que le pasa al paciente.

De ahí se deriva como creen que deben de intervenir,.para modificar la vivencia subjetiva de la persona y en definitiva favorecer el cambio de comportamiento. Pero este, el cambio de comportamiento, no es el foco inicial de la intervención, lo son los estados.mentales, El cambio de comportamiento es la consecuencia de tomar conciencia de la subjetividad, motivos, expectativas, emociones, cogniciones, sensaciones corporales… es decir todo aquello que forma parte del contenido de un estado mental y que finalmente determina la conducta.

Mentalizando