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El proyecto de salud mental que nació en un barrio empobrecido de Canarias y aspira a que nadie se quede sin atención

Una iniciativa liderada por un enfermero del centro de salud de Jinámar (Gran Canaria) consigue reducir un 15% la lista de espera para ser valorado en las unidades especializadas de salud mental.

Para llegar al instituto, Elisa (nombre ficticio, para preservar su identidad) solo tenía que cruzar unas canchas. Aunque entraba a las ocho de la mañana, salía de su casa minutos después de las siete para ser la primera en acceder al centro y no encontrarse con la multitud de alumnas y alumnos agolpados a sus puertas. En la hora del recreo, no quería salir al patio, sino quedarse en clase. Y a la hora de la salida, esperaba a que todos abandonaran el edificio y a que su madre, la persona que cuenta esta historia, la viniera a recoger en coche.

Luego “empezó a ir para atrás y me dijo que no quería ir al instituto porque la insultaban. Se quedó seis años encerrada, sin salir de casa”, relata su madre, vecina de Jinámar, uno de los barrios más empobrecidos de Canarias. En algunas zonas de este territorio situado en la isla de Gran Canaria (una parte en el municipio de Telde y otra, en Las Palmas de Gran Canaria),  la renta media por persona no alcanza los 6.000 euros anuales y la de las familias apenas supera los 18.000 euros, según los últimos datos (correspondientes a 2.019) del Atlas de Distribución de Renta de los Hogares que ha elaborado el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En el centro de salud de este barrio se desarrolla desde hace siete años una experiencia pionera en el ámbito de la salud mental en atención primaria que, entre otras, ha ayudado a Elisa. Gracias a este proyecto consiguió entrar en la red de asistencia, contar con un seguimiento más exhaustivo, con visitas domiciliarias periódicas y recibir un tratamiento que le ha permitido obtener notables avances. “Mis padres viven en el mismo bloque que nosotros. Ellos en la planta 10 y nosotros, en la 6. Antes, para subir tenía que ir yo con ella en el ascensor. Ahora no está bien del todo, pero ya por lo menos sale con nosotros a la casa de mi hermana, de una amiga nuestra, de gente que conoce”, narra su madre.

El impulsor del proyecto es un enfermero, Ricardo Santana Perera, que llegó a Jinámar en 2013 con un amplio bagaje en salud mental.

Dos años después, se propuso ejecutar una idea que, según explica, no era nueva, sino una vieja aspiración enfermera que, por unas razones u otras, aún no se había materializado. Y comenzó a implantar de forma paulatina el método de gestión de casos. No se trata, recalca con insistencia, de reemplazar el trabajo de los psicólogos clínicos, una figura que considera esencial en este ámbito asistencial y que espera que, tal y como ha anunciado la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, se asiente en próximas fechas en los centros de salud del Archipiélago. Su labor consiste en “identificar problemas de salud mental, diseñar un plan de intervención enfemera, coordinado siempre con el resto del equipo, y alcanzar unos objetivos utilizando los recursos” con los que cuenta el sistema.

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Articulo extraído de la pagina web. https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/proyecto-salud-mental-nacio-barrio-empobrecido-canarias-aspira-nadie-quede-atencion_1_9053374.html. Bajo el titulo. El proyecto de salud mental que nació en un barrio empobrecido de Canarias y aspira a que nadie se quede sin atención. Articulo publicado por. Iván Suárez  para.www.eldiario.es.  con fecha. 08-06-2022.

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2022-07-13T18:58:46+02:00
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