por Francisco Villar 

Francisco Villar Cabeza, psicólogo clínico especializado en infanto-juvenil, es Doctor en Psicología por la Universidad Autónoma (2018). En el año 2012 empezó a trabajar como facultativo especialista en Hospitalización de agudos, Hospital de Día de Crisis y en consultas externas del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona. Desde el año 2013 ha formado parte del grupo de promotores del programa de prevención y atención a la conducta suicida del menor en el Hospital.

En este video, Villar nos explica la situación actual de los adolescentes y como intervenir con ellos desde un punto de vista profesional y familiar. Según este psicólogo clínico, no hay que convencer a un adolescente de lo que le conviene, hay que garantizarle lo que le conviene.

Cuando un adolescente ha decidido que no vale la pena seguir viviendo y hay un intento de suicidio el primer abordaje es: intentar contextualizar el episodio en la narrativa vital del paciente y de su familia porque sin ellos no se puede entender, que podemos hacer con este adolescente para reducir su dolor, comprender de dónde le viene su dolor (si le viene por la presión de los padres, le aprietan porque siguen creyendo tanto en él; ningún padre aprieta a un hijo en el que no cree). Otra razón puede ser que tenga dificultades para expresarse emocionalmente de forma adecuada. Muchas veces hay adultos que le transmiten al adolescente mensajes del tipo “pero de que te quejas si es que estás en el mejor momento de tu vida, si ya verás en la edad adulta cuando vengan los problemas”, este tipo de mensajes, posiblemente con una buena intención detrás, pueden transmitir al adolescente que a lo mejor no quiere seguir en este mundo ya que no es lo más motivador.

A veces el pensamiento de suicidio en jóvenes tiene que ver con temas escolares, con el miedo o la presión propia porque los chicos se sobrexigen o se sienten presionados por los padres. El chico ha llegado a la conclusión que la situación no tiene remedio. Aquí como terapeutas nos tendríamos que hacer tres preguntas: ¿Qué está pasando? ¿Qué causa su dolor y sufrimiento? ¿Qué tipo de desesperanza siente? ¿es una desesperanza donde no se ven opciones, no ve cómo salir de una situación dada o es una desesperanza donde ve claro lo que tiene que hacer, pero sencillamente no se siente capaz de acometerlo?.

Otras preguntas que nos pueden ayudar podrían ser: ¿Cómo está este chico de vinculado a la vida? ¿Cómo está este chico de atado con los otros o de proyectos personales? ¿Podemos hacer algo para mejorar sus vínculos, sus proyectos? ¿Cómo siente el chico que es percibido por su entorno? Y aquí existe un elemento fundamental: muchos chicos acaban en un intento de suicidio porque siente que son una carga para sus familiares, piensan que sus padres estarían mejor sin ellos, en definitiva, el chico se siente como un problema.

Una cosa que incrementa el dolor o el malestar es sentirse culpables por ello. El adolescente se siente fracasado por estar pasándolo mal. No es lo más adecuado decir a un chico “oye, pero con la familia tan bonita que tienes, con unos amigos tan buenos, con un cole tan estupendo…” porque al final con este tipo de mensajes lo único que queda es él y siente que, inequívocamente es él el problema. Hay que dejarles claro que “nunca nadie va a estar mejor sin ellos”.

¿Cómo ayudar a nuestros adolescentes? lo que mejor funciona para la prevención del suicido en la adolescencia es dotar a la persona de herramientas para hacer de este mundo un lugar habitable. Necesitamos desarrollar en el adolescente herramientas para afrontar la vida. La condición y la obligación de los adultos es mantener ese espacio de aprendizaje seguro, donde el chico se aparta para explorar porque sabe que estás allí. Todo lo que tenga que ver con esto es protección y prevención de cualquier tipo de problema o de situación.

¿Qué necesitamos ahora mismo para proteger a nuestros adolescentes?, según Villar “hace tiempo hubiera dicho: acción inmediata, teléfonos de prevención (024), formación en escuelas… actualmente, todo esto ya lo tenemos. Hay más interés que nunca, los profesionales en salud mental están muy formados. La única petición que haría ahora no me la hubiera ni imaginado: Por favor, proteged a los menores. Si yo tuviera delante al ministro de Educación y al de Salud, para la prevención de suicidio en la adolescencia, le pediría una acción super barata, que hagan el favor de prohibir las pantallas como mínimo hasta los 16 años y de los 16 a los 18 la regulación de las mismas. Que cierren esa puerta de acceso a nuestros menores, no se les ha perdido nada a ellos allí dentro. Cuando tú les quitas las pantallas, la vida surge”. Otros dos principales factores de protección para todo tipo de problemática (suicidio, consumo de tóxicos, riesgo sexual…? son: la supervisión de los padres (que sepa dónde está su hijo y con quien) y la capacidad de vinculación con el colegio (que el adolescente sepa que se están preocupando por su bienestar, que consiga aprobar, que vea esa intención, no el resultado).

Los chicos que mejor evolución tienen son los chicos que la gente se los toma en serio, porque de alguna manera eso te marca una diferencia. Tú no tienes que convencer a un chico de lo que le conviene, tú tienes que garantizarle lo que le conviene. Luego ya elegirá el.


Si quieres ampliar la noticia puedes visionar el siguiente vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=XY271o4fqCU

Salud mental y suicidio en adolescentes