Respecto a los trastornos mentales en niños y adolescentes, la mhGAP plantea una serie de preguntas sobre los tratamientos tanto farmacológicos como psicosociales. Esta entrada se dividirá en dos partes, donde trataremos de reformular las preguntas planteadas en esta guía en base a los estudios realizados respecto al tema.

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Pregunta 1. ¿Cuál es la eficacia y seguridad de las intervenciones farmacológicas farmacológicas en niños con diagnóstico de trastorno déficit de atención con hiperactividad (TDAH)?.

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            De acuerdo con la mhGAP, los estudios realizados por Sun et al., 2022, y Cerrillo-Urbina et al., 2015, indican lo siguiente: a partir de los 6 años el metilfenidato puede administrarse a aquellos niños que presenten un trastorno por déficit de atención e hiperactividad siempre que los síntomas causen un deterioro significativo persistente en al menos un ámbito de funcionamiento, tras haber aplicado las modificaciones pertinentes en el contexto familiar, escolar u otros.

            En cuanto a las recomendaciones de implementación respecto a las intervenciones farmacológicas, se propone considerar la capacidad del sistema sanitario para el diagnóstico del TDAH; para prescribir e iniciar tratamiento con metilfenidato por un especialista o en estrecha consulta con un especialista; y para garantizar un seguimiento clínico cuidadoso de los efectos secundarios la adherencia, la aceptabilidad del tratamiento y el ajuste de la dosis. ajuste de la dosis.

Pregunta 2. ¿Cuál es la eficacia de las intervenciones psicosociales para la promoción de la salud mental y la prevención de salud mental en los niños?.

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Según la propuesta de la mhGAP, respaldada en estudios como los de Pandey et al. (2018), Caldwell et al. (2021), y Smith et al. (2021), así como en el de Lannes et al. (2021), se sugiere la implementación de intervenciones universales centradas en el currículo, la familia y el desarrollo de habilidades sociales y personales para mejorar la regulación emocional y fomentar el bienestar psicosocial en los niños. Además, se enfatiza la importancia de considerar intervenciones psicosociales como la terapia cognitivo-conductual, la psicoeducación y enfoques de tratamiento centrados en la familia para prevenir la depresión y la ansiedad.

De acuerdo a lo anterior, se recomienda implementar las siguientes intervenciones en entornos escolares, lideradas por personal escolar y ocasionalmente con la participación de padres o hermanos, con el objetivo de alcanzar a niños no escolarizados y aquellos expuestos a vulnerabilidades, incluidos los niños con discapacidades. Por otro lado, es fundamental evaluar y abordar los riesgos psicosociales y los determinantes ambientales que afectan la salud mental de los niños.

Es importante tener en cuenta que estas intervenciones específicas pueden estar sujetas a estigma. La participación de familias con enfermedades mentales graves podría ser percibida como intrusiva, y la comunicación sobre el riesgo de los niños para el desarrollo de condiciones de salud mental podría ser estigmatizante o vergonzosa para las familias, lo que podría afectar aún más el bienestar de los cuidadores.

Por lo tanto, se insta a realizar esfuerzos para proporcionar un compromiso sensible, destacando el apoyo basado en las fortalezas y los aspectos de promoción. Además, se señala la existencia de una amplia base de datos sobre programas para padres, la cual constituye un punto de partida útil para intervenciones centradas en la familia.

Trastornos mentales en niños y adolescentes