Un amigo mío ha tenido problemas en su matrimonio. Estaban casi al final del camino cuando a su esposa le fue diagnosticado un cáncer agresivo. De repente, se dio cuenta de en qué medida sus conflictos matrimoniales se debían al ego y a la necesidad de sumar puntos y tener razón. Me llamó, convencido de que esta era una segunda oportunidad para él. Sabía con certeza que amaba a su esposa y su prioridad era el matrimonio. Todo lo demás le parecían, dijo, chorradas. Estaba muy agradecido por la nueva perspectiva.

Cuatro días después solicitó el divorcio.

La condición humana es el olvido. ¿No sería maravilloso si todo esto que estamos viviendo representara un nuevo comienzo? Si, con un solo clic cósmico gigante, la erosión de la empatía, el aumento de la agresión interpersonal y la ilusión de la omnipotencia propia desaparecieran y en vez de eso les sustituyera un humilde deseo de servir, de ofrecer una mano a los menos afortunados: pasar de la codicia superficial a la profundidad de la perspectiva.

Todos hemos sido mermados. Todos nos encontramos en estado de shock. El mundo ha cambiado de una manera tan abrupta que solo los más tercos, los más ingenuos y los más inconscientes entre nosotros dudan de la gravedad. Todos hemos sido testigos del heroísmo de los trabajadores sanitarios en primera línea, las cajeras de los supermercados, los jinetes de Glovo que nos traen el pan y la leche, los basureros y el personal de limpieza o de la policía que trabaja todo el día para mantenernos a salvo. Aquellos que antes eran invisibles y casi siempre damos por sentados en sus labores colectivas se han enfrentado al desafío y nos han mostrado lo que significa estar unidos, lo que representa ser lo mejor de la humanidad, lo que conlleva ser desinteresado. Son lo más grande entre nosotros.

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Articulo extraido de la pagina web. https://elpais.com/elpais/2020/04/09/eps/1586425573_998282.html. Bajo el titulo. Nosotros antes que yo. Articulo publicado por. www.elpais.com. Con fecha. 12-04-2020.

nosotros antes que yo

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