Una investigación ha estudiado como el desorden en el hogar puede afectar a nuestra salud mental. El desorden fue propuesto como antagonista a los beneficios y consecuencias normalmente positivos para nuestro bienestar subjetivo. Para llevar a cabo el estudio se realizó una encuesta en línea con una población de adultos estadounidenses y canadienses. Se utilizó un modelo de ecuación estructural para probar la hipótesis. Los hallazgos revelaron que crear espacios armónicos y ordenados contribuían positivamente a nuestro estado de ánimo. Así mismo, el desorden reflejaba un impacto negativo en el bienestar subjetivo del individuo.

La experiencia existencial de un hogar armónico se ha establecido a través de múltiples disciplinas académicas.

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Los estudiosos han observado una serie de deficiencias para entender el hogar como una construcción psicológica. En primer lugar, los estudios que examinan el hogar se han centrado en una visión positiva y a menudo romántica como una fuente de comodidad y seguridad, ignorando las experiencias negativas que pueden restarle sentido al hogar psicológico.  En segundo lugar, se necesitan más estudios que determinen facetas multidimensionales del hogar y sus interrelaciones con otros conceptos, como, por ejemplo, el apego a los lugares, para comprender los lazos emocionales entre los individuos y sus hogares. Por último, mientras que los marcos conceptuales han asumido en gran medida una relación positiva entre el hogar psicológico y el bienestar psicológico general de una persona, esta importante conexión no ha sido empíricamente probada, especialmente en el caso de factores negativos que podrían perturbar esta relación.

El presente estudio exploró el lado oscuro del hogar: cuando la calidad experiencial del hogar se veía comprometida por el desorden. El desorden se definió en este trabajo como una sobreabundancia de posesiones materiales que colectivamente creaban ambientes domésticos desordenados y caóticos. Cuando el volumen de posesiones se volvió excesivo, los espacios desordenados podían interferir con la capacidad de las personas para ejecutar actividades normales de la vida, como cocinar, limpiar y moverse de forma segura en sus casas (Frost, Steketee, & Tolin, 2012). En lugar de conexión con su hogar, el desorden podía crear desconexión (Seamon, 2014). Este desorden excesivo es un sello distintivo del acaparamiento compulsivo, un trastorno psicológico notablemente común pero a menudo oculto que puede representar graves amenazas para la salud, la seguridad y el bienestar de la persona afectada y de los que viven con o cerca de ellos (Frost y Hartl, 1996, Frost et al., 2000).

El objetivo del estudio fue verificar empíricamente, dentro de una población afectada con relaciones de desorden leves a severas, el impacto en su calidad de vida. Los datos fueron recogidos a través de una muestra en línea enviada por el Instituto para la Desorganización de Desafilo (ICD). Si bien este método nos ayudó a identificar individuos con problemas de desorden, la muestra no pudo ser considerada como representativa de la población general de Estados Unidos o Canadá.


Para ampliar información, visitar el artículo original en el siguiente enlace: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0272494416300159
Catherine A. Roster, Joseph R. Ferrari, M. Peter Jurkat, The dark side of home: Assessing possession ‘clutter’ on subjective well-being, Journal of Environmental Psychology, Volume 46, 2016, Pages 32-41, ISSN 0272-4944, https://doi.org/10.1016/j.jenvp.2016.03.003. (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0272494416300159).

Como afecta el desorden de tu hogar a tu estado de ánimo