«En una época que desestima el pensamiento lento las personas son más manipulables».

Ha pasado poco más de un año desde que ganara el Anagrama de Ensayo. ¿En qué ha cambiado su vida?

Aparentemente mi vida profesional es muy parecida a la de los últimos años, trabajo en la universidad y busco tiempo para escribir. Sin embargo, el premio Anagrama ha tenido un alcance enorme y ha hecho muy visible mi trabajo. Eso me ha generado una expectativa y demanda mayor por parte de muchas personas, tanto de medios como de lectores que se han visto interpelados por el texto. En este sentido, sí ha habido un cambio sustancial, pues gestionar esta respuesta me ha exigido mucho tiempo, no sólo por las colaboraciones relacionadas que acepto, sino también por las que no puedo aceptar.

Proteger mi tiempo propio ha sido difícil pues hay un claro posicionamiento político en el libro que siento que de muchas maneras me obliga, pero igualmente requiere estar alerta. No es fácil vencer la inercia que nos lleva a encadenar trabajos y colaboraciones movidos por el entusiasmo de implicarnos en nuestra práctica, respondiendo a las demandas de un mundo cultural sobrepasado e hiperproductivo. Dejarse llevar por él puede suponer perder lo más valioso, el tiempo y la concentración para profundizar en las cosas. El notable aumento de actividad está muy unido hoy al «ser visto» y se retroalimenta como arma de doble filo.

 

Si quiere continuar leyendo la entrevista  Remedios Zafra.

En una época que desestima el pensamiento lento las personas son más manipulables.