Entrevista a Alejandro Merino

El Doctor Alejandro Merino impartió el pasado Sábado 15  de Diciembre de 2013 en la Fundación para la Investigación en Psicoterapia y Perosnalidad (FUNDIPP), el seminario intensivo teórico-práctico Introducción a la psicoterapia basada en la mentalización. Ahora recuperamos para tí la entrevista que le hicimos.

El seminario, al que asistieron profesionales del campo de la salud mental, giró en torno a tres áreas temáticas: una breve revisión de los orígenes de este constructo, bases teórico-prácticas e instrumentos psicométricos para la va- loración del mismo; los desarrollos teóricos y prácticos de la implementación de un tratamiento basado en mentalización en patología borderline de la personalidad; y los beneficios que un tratamiento basado en mentalización genera en pacientes con Trastorno Limite de personalidad. Esta actividad forma parte del curso de Especialización por la Universidad de Deusto en Psicoterapia integrada de los trastornos de la personalidad. El Curso comenzó el pasado 19 de octubre y la Fundación participa como co-gestora. Con motivo de su presencia en las intalaciones de la organización, Alejandro Merino nos concedió una entrevista.

Pregunta: ¿Qué le motivó a dedicarse al mundo de la psicología y centrarse en el campo de los Trastornos Límites de la Personalidad?

Alejandro Merino: La curiosidad por comprender el comportamiento humano, sus variaciones y los factores que influyen en él, fue la causa que me llevó a elegir la especialidad de psiquiatría tras finalizar mis estudios en la facultad de medicina.

Mientras me formaba como médico especialista en psiquiatría, recibí un entrenamiento importante en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales encuadradas en el llamado Eje I (trastornos psicóticos, trastornos afectivos, trastornos de ansiedad, etc). Sin embargo, los trastornos de personalidad, enmarcados en el llamado Eje II, se consideraban patologías   de muy difícil abordaje, de etiología incierta y que causaban un gran desconcierto en la mayoría de los psiquiatras y terapeutas que intentaban tratarlos. Puede que como reto, o quizás para huir de la inseguridad que me generaban estas patologías, ya desde la residencia comencé a formarme de manera paralela  en psicoterapia.

Terminados mis años de formación como residente y tras trabajar durante años en un centro de salud mental, en una unidad de patología dual y finalmente en una unidad de agudos,  el trastorno límite de personalidad captaba tremendamente mi atención, por su gravedad, por la gran influencia aparente de factores ambientales en su génesis y por el gran desconoci- miento general sobre tratamientos eficaces para este trastorno.

Hace 6 años, tuve la suerte de comenzar a trabajar en un hospital de día dirigido fundamentalmente al tratamiento de pacientes con trastorno límite de personalidad. Al poco tiempo me interesé por la psicoterapia basada en la mentalización, como uno de los tratamientos reconocidos como eficaces para el tratamiento de este trastorno, formándome en el Centro Anna Freud de Londres con los Profesores Peter Fonagy y Anthony Bateman.

Desde el año 2007 venimos manejando este modelo de terapia en el hospital de día, como tratamiento nuclear para nuestros pacientes.

“La mentalización es una capacidad no innata, que se desarrolla fundamentalmente a través de nuestras primeras relaciones interpersonales”

P: ¿Qué considera más importante en la formación de los futuros psicólogos y por qué?

Alejandro Merino: Tanto para los futuros psicólogos como para los futuros psiquiatras, me parece importante que reciban una formación general sobre distintos modelos de psicoterapia, técnicas concretas y estrategias de tratamiento dirigidas a patologías determinadas. Una vez realizada esta formación, ya tendrán la base suficiente para comenzar a adentrarse de lleno en el apren- dizaje en profundidad de algún modelo psicoterapéutico concreto, siendo conscientes de que, como ocurre con la conducción, hacen falta muchos años de práctica hasta dominar la técnica, no dejando nunca de aprender de nuestros pacientes acerca de su forma de sentirse y de experimentar el mundo que les rodea.

También considero de vital importancia en la formación, que los docentes sean personas experimentadas en las técnicas que describen, así como apasionados por su trabajo, ya que de este modo transmitirán la ilusión a los alumnos.

P: ¿Qué consejos les daría a todos aquellos jóvenes que quieren convertirse en terapeutas?

Alejandro Merino: Les diría que aprendan a escuchar a la persona que tengan delante, que sientan curiosidad por descubrir quién es en realidad esa persona, por qué se siente mal, cómo está reaccionando  el mundo ante su patología y qué  impacto  está  teniendo  esa  reacción  en  el individuo.

Esta actitud facilitará enormemente la alianza terapéutica , proporcionará una vivencia nueva al paciente, quien, al sentirse  más cómodo y seguro, podrá ejercitar su capacidad de reflexión junto al terapeuta, al tiempo que dicha actitud generará en el terapeuta una experiencia mucho más positiva y optimista acerca de su labor profesional.

P: ¿Podría describir en qué consiste la psicoterapia basada en la mentalización?

 Alejandro Merino: Este modelo psicoterapéutico pretende fomentar el aumento de la capacidad de mentalizar en los pacientes, a través de una serie de técnicas muy bien estructuradas, dirigidas a la exploración conjunta (entre paciente y terapeuta) de los estados mentales del paciente, de los demás e incluso  del terapeuta. Dicho de otro modo, tener en mente nuestra propia mente, así como la mente de los demás, nos proporcionará un mayor control emocional y, por tanto, conductual, una dinámica interpersonal mucho más adaptativa, un sentido de identidad más sólido, una narrativa autobiográfica coherente y unos proyectos de futuro más estables. Como vemos, todas ellas cualidades deficitarias en el trastorno límite de personalidad.

La mentalización es una capacidad no innata, que se desarrolla fundamentalmente a través de nuestras primeras relaciones interpersonales, habitualmente con nuestros padres, la cual se adquiere más precozmente y llega a cotas más altas sobre la base de un apego seguro entre niño y cuidador, al tiempo que  a través de una especularización adecuada por parte del cuidador de las experiencias primarias vividas por el niño.

A lo largo de la terapia se intentará generar un apego seguro con los pacientes, en el seno del cual se especularizará al paciente nuestra representación secundaria de lo que esté siendo su experiencia primaria intolerable, llegando con el tiempo a ex- plorar junto a él los estados mentales propios y ajenos.

P: En su opinión, ¿Cuáles son las bases teórico-prácticas para la implementación de un tratamiento basado en men- talización en pacientes con patología borderline de la personalidad?

Alejandro Merino: Pienso que las personas que sufren un trastorno  límite  de  la  personalidad  presentan  activaciones emocionales desproporcionadas que acaban por desbordarlas, como consecuencia de estímulos aparentemente insignificantes para su entorno. La enorme tensión emocional que experimentan (probablehipersensibilidadendeterminadasregionesdelsistema límbico) inhibe aún más las ya deterioradas redes neuronales relacionadas con la mentalización (fundamentalmente a nivel de cortex prefrontal), al tiempo que se produce una hiperactivación del sistema de recompensa meso-límico, que recuerda al fenómeno del craving en las adicciones, llevando al paciente a un deseo irrefrenable de cometer acciones impulsivas, en muchas ocasiones autolesivas, como única vía para acabar con su sufrimiento.

“La terapia basada en la mentalización pretende devolver al paciente un equilibrio amígdala cerebral – cortex prefrontal”

La terapia basada en la mentalización pretende devolver al paciente un equilibrio amígdala cerebral – cortex prefrontal, mediante un apego seguro con el medio terapéutico que estabilizará su sistema límbico y desactivará su sistema de recompensa hiperactivado, al tiempo que a través de la terapia ejercitaremos su cortex prefrontal aumentando su capacidad de mentalizar, lo cual se traducirá en una mejor modulación del sistema límbico por parte de dicha corteza prefrontal.

A lo largo de la terapia intentaremos mantener activa la capacidad reflexiva del paciente, ante niveles crecientes de tensión emocional, llegando a ser capaz, al final de la terapia, de no perder la mentalización a pesar de presentar episodios de importante activación emocional.

P: Basándose en su experiencia, ¿Qué beneficios reporta este tipo de psicoterapia en esta población concreta?

Alejandro Merino: Por todo lo descrito anteriormente, el paciente acaba consiguiendo no sólo un mayor control emocional y conductual, sino también una considerable mejoría en su manera de relacionarse con los demás, lo cual repercute en la propia salud mental de las personas de su entorno. El paciente llega a conocerse mejor, aumenta su sentido de identidad, su autoestima, consigue una estabilidad yoica que se traduce en la desaparición o reducción drástica de la sintomatología disociativa, mejora considerablemente su estado de ánimo, aumenta su capacidad exploratoria y seguridad interna disminuyendo sus habituales síntomas agorafóbicos y pudiendo proyectar planes de futuro estimulantes.

P: A nivel nacional ¿Cual es su opinión sobre el estado de la cuestión en cuanto a la aplicación de una psicoterapia basada en la mentalización para el tratamiento del Trastorno Limite de la personalidad? ¿Qué quedaría por hacer en este sentido?

Alejandro Merino: En mi opinión, siendo un modelo psicoterapéutico considerado imprescindible en el mundo anglosajón para el tratamiento de trastornos de personalidad, que incluso se está introduciendo como tratamiento previo en otros mode- los consolidados de psicoterapia como la cognitivo-analítica o  la psicoterapia basada en la transferencia, en España continúa siendo un modelo muy desconocido.

Pienso que una formación básica sobre psicoterapia basada en la mentalización, no sólo para psiquiatras y psicólogos sino para todos los profesionales relacionados con la salud mental (enfermería, auxiliares de enfermería, terapia ocupacional, trabajadores sociales, etc), ayudaría a los equipos a trabajar    en una misma dirección teórica y práctica, mejorando sensiblemente la atención a un colectivo de pacientes, que en la actualidad no reciben tratamientos especializados en la mayoría de los casos. Esta formación generalizada implicaría una gran reducción de costes a la sanidad pública, al disminuir el número de ingresos, la estancia media, las visitas a urgencias y el consumo de recursos sanitarios por parte del entorno del paciente, personas cercanas a este, que habitualmente también acaban por necesitar atención psiquiátrica o psicológica.

También sería de enorme utilidad transmitir conceptos básicos y curiosidad sobre la mentalización a la población general, a través de charlas, literatura, formación de maestros y profesores, padres, etc, lo cual facilitaría la prevención primaria de esta patología tan relacionada con el ambiente.

P: Con su experiencia en el ámbito formativo ¿Qué opinión le merece el Curso de Especialización por la Universidad   de Deusto en Psicoterapia integrada de los trastornos de   la personalidad? 

Alejandro Merino: Me parece una formación estupenda y muy bien diseñada, sobre los distintos modelos psicoterapéuticos de vanguardia dedicados al tratamiento de los trastornos de personalidad. Se ofrece una exposición teórico-práctica profunda sobre cada uno de estos modelos, impartida por terapeutas en- trenados e ilusionados desde hace años en su práctica clínica.

 

Alejandro Merino