FUNDIPP concluye el ciclo de tres conferencias en torno a los Programas Terapéuticos especializados que desarrolla la Fundación para ayudar a jóvenes y adolescentes. Se ha centrado en tres campos: formas de acompañamiento terapéutico, autolesiones y en último lugar, adicciones, tema que tratamos a continuación.
Esta última charla ha sido dirigida por Paula San Juan y Graciela Gómez, psicóloga y educadora social, respectivamente en FUNDIPP. Principalmente la conferencia se ha centrado a las adicciones de los jóvenes en relación a las nuevas tecnologías, redes sociales, aplicaciones móviles, tablet, juegos. Aunque todas las adicciones afectan de forma similar a quien las padece independientemente de que se trata de sustancias tóxicas, actividades…
DEFINICIÓN
En primer lugar establezcamos la definición, el concepto, según Gossop (1989): Una adicción se refiere a un fuerte deseo o sentimiento de compulsión para llevar a cabo la conducta particular, al tiempo que se deteriora la capacidad para controlar esa conducta. Además cuando la conducta es impedida o se deja de hacer da lugar a malestar y a un estado de ánimo alterado. La adicción conlleva a su vez la persistencia en realizar una conducta a pesar de la clara evidencia de que le está produciendo graves consecuencias.
A su vez es interesante, cuando hablamos de adicciones, establecer diferencias entre uso, abuso y dependencia.
- El uso se refiere a la conducta que no se realiza de forma continuada, la persona es capaz de interrumpir la acción en cualquier momento a voluntad propia, sin producir en ella un problema o disgusto.
- Al hablar de abuso, entendemos una conducta desadaptativa. La persona dedica mucho tiempo a esa actividad de forma exclusiva, pudiendo incurrir en abandono de otras.
- La dependencia se refiere a una conducta reiterativa. La persona adapta sus necesidades a la máquina, juegos o actividad y suple su necesidad de emoción, compañía, superación, distracción…
EFECTOS
La adicción a las TIC (tecnologías de la información y comunicación) genera incapacidad de control, interfiere en otras actividades, genera dependencia psicológica, en caso de abstinencia da lugar a nerviosismo y cambios de ánimo, y por el contrario cuando se normaliza, su tolerancia provoca una mayor necesidad infinita.
Otras consecuencias son malos hábitos de sueño, estrés, alteraciones de la alimentación que generan patrones irregulares que desencadenan en un deterioro general. Igualmente puede conllevar ideas obsesivas, razonamiento pobre, pensamientos distorsionados o miedos irracionales. Los juegos no apropiados para la edad del joven pueden a su vez propiciar irritabilidad, culpabilidad, agresividad, además provoca que se desatiendan las responsabilidades propias a través de un rendimiento escolar bajo o disminución del ocio social.
FACTORES DE RIESGO
Es más factible, hay mas posibilidad de convertirse en dependientes de las nuevas tecnologías, móviles, redes sociales, tablets, juegos de consola… cuando confluyen una serie de factores como pueden ser:
- Respecto al género o la edad. Cuando antes comience su uso más probabilidad existe de que esto se convierte en una adicción. Por otro lado, las chicas, según las estadísticas utilizan más el móvil y las aplicaciones sociales; mientras que los chicos tienen mayor tendencia por los juegos o aplicaciones que generan competitividad, habilidad o destrezas.
- El riesgo es aún mayor para quienes utilizan las nuevas tecnologías con el fin de evadirse, de huir de la realidad.
- Los adictos son personas impulsivas, atraídas por las sensaciones fuertes, de conducta antisocial, tímidos en exceso, con baja autoestima, rechazan la imagen corporal.
- En el ambiente familiar las posibilidades crecen en entornos desestructurados, conflictivos, con deficiencias en la comunicación, donde los padres son a su vez ejemplo de malos hábitos. Además el estilo educativo suele ser extremo, bien demasiado autoritario, bien sobreprotector, sin normas.
- En el instituto o colegio el riesgo es mayor en jóvenes con fracaso escolar y faltas de asistencia.
PREVENCIÓN
Para que un abuso no llegue a ser dependencia y no se convierta en adicción, debe generarse un entorno con una comunicación fluida y efectiva, generar en los jóvenes sensaciones de logro, de pertenencia y estabilidad.
Dentro de la familia es clave que no haya incoherencias, utilizar la negociación como fórmula para resolver conflictos. Al tiempo deben establecerse unas normas claras a seguir por la familia, los padres deben ser ejemplo de conducta.
En el área escolar, animar a la participación en actividades voluntarias, sociales, ociosas.
Es aconsejable jugar con los jóvenes, pasar tiempo juntos, proponer rutinas de ocio, aficiones deportivas. Enseñar a los adolescentes a tener una visión crítica y a que haga un uso adecuado de las nuevas tecnologías. Además los ordenadores deben estar en espacios comunes, no en las habitaciones.
LAS TIC, ASPECTOS POSITIVOS E INCONVENIENTES.
Las nuevas tecnologías suponen muchos y diferentes aspectos positivos entre los jóvenes: favorecen las tareas escolares, la comunicación y relaciones en grupo… Son obvias cuando se hace un buen uso de ellas, pero también tienen inconvenientes que los propios jóvenes conocen. Un estudio de adolescentes entre 16 y 20 años señalaba de forma notable como ellos reconocían como principales inconvenientes de las redes sociales estos hechos:
- Facilita mentir
- Son controladores
- Da lugar a ser más perezoso
A estos efectos negativos, centrándonos en redes sociales como Twitter, Facebook, Instagran, Youtube, WhatsAPP… añadimos: la carencia de conexión emocional, suplantación de la personalidad, generación de una imagen sesgada de la persona, son una distracción, una pérdida de tiempo y un mal uso genera problemas de privacidad. En casos más extremos hablamos de ciberbulling , grooming, sexting o sextorsión. Aquí vemos varios vídeos explicativos al respecto de «Pantallas Amigas».
Y asumir a su vez tres consejos:
«NO lo produzcas, NO lo transmitas y NO lo provoques»
¿CÓMO SE EVITA?
A la hora de abordar este tipo de adicciones la comunicación es clave, debe ser la protagonista, lejos del autoritarismo o el control sin permiso.
«Hablar, generar confianza en los jóvenes. Ser supervisor, pero con permiso, sin broncas o castigos. Mantener un diálogo abierto que no rompa la confianza. Limitar sin prohibir»
Para ahondar más en el tema se pueden destapar varios mitos:
A los hijos SE les PUEDE EDUCAR EN UN USO ADECUADO, quizás no en el desarrollo más práctico y tecnológico, pero sí se les puede trasmitir la madurez y la responsabilidad que como adultos tienen los padres o tutores.
PROHIBIR SU USO, NO ES SOLUCIÓN. Las redes sociales están normalizadas en la sociedad, negárselas supone negarles una realidad que está ahí, con sus consecuencias positivas.
NO se debe FISCALIZAR los correos, perfiles o biografías de los adolescentes SIN SU PERMISO. Hacerlo genera conflictos, impide y corta la confianza. Se debe hablar.
Llamar la atención sobre la forma de privacidad de las redes que utilizan, hay fórmulas para que las cuentas de las redes sociales no sean públicas.
Los niños NECESITAN CALLE, sÍ, pero también INTERNET, mal usadas, ambas son peligrosas.
No es suficiente con controlar el tiempo que pasan en internet, en las redes, al móvil o jugando, también hay que ver de qué forma lo hacen. Hacerlo antes de acostarse obstaculiza el sueño.
Señalamos a continuación algunas webs donde pueden encontrar más información al respecto:
Para terminar podrán descargar un DECÁLOGO DE BUEN USO DE LAS TIC aqui.