Seminario Clínico en Cantabria: Innovación en el tratamiento de la Anorexia
La Fundación para la Investigación en Psicoterapia y la Personalidad ha terminado febrero con el inicio del conjunto de charlas que llevará a cabo este 2017 denominado Seminario Clínico. Diferente información gratuita impartida por expertos de interés en el campo de la salud mental para profesionales o no.
El primer tema del seminario se ha referido al campo de los trastornos de Conducta Alimentaria, más concretamente a la anorexia nerviosa y en detalle a su tratamiento a través de una terapia basada en los rasgos temperamentales. Ha estado impartida por el Dr. José Andrés Gómez del Barrio, psiquiatra en la Unidad de Trastorno de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Más de 25 profesionales de Valdecilla o instituciones como ASCASAM y Padre Menni, entre otros, estuvieron allí ampliando conocimientos. Y es que ellos y Fundipp comparten el mismo objetivo, ayudar a mejorar y curar a quienes buscan ayuda. Esto cobra todo el sentido al hablar de pacientes con «anorexia nervosa», una enfermedad con escasos tratamientos validados y donde los ratios de curación total solo llegan al 50%, una enfermedad en la que el 80% se cura parcialmente, que es tendente a la cronicidad y en la que la tasa de abandono es muy elevada. Los tratamientos duran de media 5 largos y angustiosos años y no siempre con final feliz, basados en terapia familiar, individual o grupal además de conducción analítica.
Los pacientes más reacios, aquellos que difícilmente se recuperan son, en líneas generales, los que acuden más tarde a consulta y contradictoriamente lo más jóvenes; también los que sufren de problemas más graves como depresión o morbilidad; perfiles con trastorno de personalidad. Aquellos que abandonan tienen dificultad para reconocer y expresar emociones o autodirección.
“Detectados”
Desde la Unidad de Trastorno de Conducta Alimentaria, José Andrés Gómez del Barrio ha explicado el programa de actuación denominado «DETECTADOS»:
DE: Dianóstico y Enganche Terapéutico.
TEC: Trabajo con Expectativas y Compromiso.
TA: Tratamiento Adaptado
DOS: Decisiones, obsesiones y separación.
En la primera sílaba «DE» es donde Gómez del Barrio se ha detenido para abordar la importancia de los rasgos temperamentales, la información que ésta nos da como una herramienta transdiagnóstica. Esta formulación surge de un grupo de profesionales americanos que asumieron la insuficiencia de resultados de los tratamientos del momento. Por ejemplo una terapia familiar puede conseguir empoderar a los padres, reajustar roles en la relación padre/madre e hij@ y tener efectos positivos principalmente entre pacientes jóvenes. Ahora bien, no funcionará igual en adultos donde la autoridad paternal no es importante. Por otro lado las terapias cognitivo conductuales exigen al paciente «pensar», «esforzarse»… actitudes que son rechazadas por muchos pacientes… lo cual nos lleva a preguntarnos por qué, ¿es que no lo quieren, es que no les llega, o simplemente no pueden?
Neurobiología
Los estudios más recientes relacionados con la neurobiología señalan que quienes sufren de anorexia nerviosa presentan: ansiedad anticipada, insensibilidad a la recompensa, alteración de la percepción y rigidez cognitiva, tienen además serios problemas a la hora de planificar, de valorar situaciones desde un punto de vista global o para cambiar de pensamiento. Son más tendentes a prestar atención de forma selectiva, buscan el detalle. Estas actitudes vienen en parte marcadas por una inflamación de su cerebro que afecta a su capacidad reflexiva, que se torna más automatizada.
Uno de los estudios que analiza la importancia de los rasgos del temperamento es el Inventario del Temperamento y el Carácter de Cloninger, el primero –el temperamento- se relaciona con la personalidad heredada, basada en emociones; mientras el carácter está relacionado con el aprendizaje y la memoria. El temperamento busca un equilibrio entre la inhibición y el mantenimiento de la conducta o la búsqueda de novedades.
Los rasgos temperamentales nos predisponen y se combinan con los del carácter, ahora cuando estos últimos escasean dan lugar a una mayor predisposición a sufrir trastornos de la personalidad.
Conocer los rasgos del temperamento de un paciente, saber que actúa de una manera debido a cuestiones neurobiológicas de su cerebro lleva al profesional a poder decirle al paciente «Se sabe que tu cerebro, por circunstancias desconocidas, funciona de forma más rígida, con una alarma automática que provoca que quieras rechazar el tratamiento, pero, tranquila, esto no es un déficit…sino que nos da una oportunidad para cambiar» … El terapeuta le pregunta al paciente sí confía en el cambio, sí quiere cambiar, cuán importante es para él o ella cambiar, qué dificultades tiene para reconocer las emociones… Y es que sus rasgos de personalidad afectan a su comportamiento, esta situación también ayuda y genera mayor comprensión en el entorno familiar, incluso estos rasgos son en parte heredados y con base biológica.
Plan de Vida para cambiar
Para provocar el cambio, para que esa zona del cerebro se desinfle, se pueden establecer planes de vida, experimentar con las emociones de forma correctora, controlar las conductas impulsadas por emociones, entrenar la solución de problemas, establecer metas, valores… Teniendo en cuenta factores como la duración, la neuroprogresión, la presencia del cuidador, la motivación o disponibilidad y la resistencia.
Los rasgos temperamentales de cada persona van a permanecer, pero una vez que se conocen y se entienden se puede reorientar a través del entrenamiento de nuevos hábitos más saludables. El Mindfulness puede ayudar en esta modificación según distintos estudios.
Y para concluir un ejemplo visual indicado por el Dr. Gómez del Barrio.

