Alberto Santamaría: delirando sobre «Arte, revolución y otras disidencias»
Interesante charla-coloquio impartida por el profesor de filosofía y escritor cántabro sobre ‘Arte, revolución y otras disidencias’ dentro de la programación de Sol Cultural en Espacio Espiral. Invitó a la reflexión a ser más críticos, a mirar más allá, a observar y a entender que la sociedad se enmascara, la política, el poder o el arte intercambian formas para confundirnos.
Fundipp se acercó este martes a Espacio Cultural para participar en uno de los distintos actos que Sol Cultural celebra esta semana en la capital santanderina con motivo de su tradicional Fiesta de la Primavera que cumple 19 años.
El escritor y profesor torrelaveguense, afincado en Madrid, Alberto Santamaría deliró ante más de 50 personas que llenaron el aforo de Espacio Espiral. Multitud de autores, citas, libros, ensayos y obras desfilaron por sus labios, todos ellos y su actitud crítica y aguda le han llevado a reflexionar y escribir, parte de ello lo compartió con un punto de delirio y confusión ante un público atento que no quería perder detalle.
Se tocaron muchos conceptos, de distintas formas y perspectivas, en lo más hondo calaron los que relacionaron poder, revolución, política y arte. Muchos creíamos que la izquierda es quien apostó por la revolución, aquello que emergió por primera vez en Francia que luego creó al proletariado o al obrero… pero el martes, Alberto Santamaría, en un intento por abrir nuestros ojos y miras nos dijo que es el neoliberalismo y la derecha son los que si han sabido hacer la revolución con mayor éxito y en nuestro presente.
El arte y la revolución son «dos espectros palabras extrañas y que se extrañan», «no hay un arte que no sea político». Y es que Santamaría se refirió a como la política consigue desetiquetar el arte, para entenderlo mejor un ejemplo:
Cuando se tiene un trabajo de mierda, al salir, se espera que esa persona también por su clase social vea en la televisión telebasura. Esto se convierte en arte cuando se rompe con ello, cuando se escribe un poema. Esto fue además algo que hicieron los obreros en tiempo de la revolución, al llegar a sus casas por la noche, agotados por el trabajo en las fábricas, escribían un periódico. Creaban.
Santamaría incidió y deliró en su charla sobre el uso que la derecha y el neoliberalismo hacen constantemente de las palabras que se asocian a sensaciones, afectos. La libertad de expresión es más utilizado por los grandes poderes. «Es la derecha quien está más comprometida, quien narra de forma sutil, encarnizada e invisible». En un ejemplo práctico el torrelaveguense señaló que en un programa político eran el partido popular quien más veces emplea la palabra «cultura» y quienes más aludían a las emociones, además de ser los únicos que hablaban de «vanguardia».
Son capaces de aglutinar toda la crítica, asimilarla, eliminar la perspectiva de clases y descontextualizarla a su antojo.
Entre las muchas obras que citó invitó a la lectura de «El pueblo sin atributos: La secreta revolución del neoliberalismo» de Wendy Brown, libro reciente que escribe sobre el tema.
Santamaría concluyó sus disidencias (en ocasiones un tanto «frikis» como él mismo definió) enumerando y ejemplificando sus palabras con nombres propios, artistas de la descontextualización y del discurso como Franco, Margaret Thatcher, Mariano Rajoy o el BBVA…